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Conclusiones Científicas del 1er Encuentro Internacional de Latinoamérica Sobre
“Terapéuticas Innovadoras con Células Madres Autólogas “.
Organizado en forma conjunta entre la Universidad Maimónides y la Fundación Don Roberto Fernández Viña, y en concomitancia del Segundo Simposio internacional de Células Madres 2010 de la Sociedad Latinoamericana de Terapia Celular contó con la asistencia de gran cantidad de profesionales de la medicina.
Cabe destacar, que pese a la víspera del feriado nacional y teniendo en cuenta que los actos conmemorativos por un nuevo aniversario de la Independencia Patria se realizaron en la provincia de Tucumán, el salón Auditórium de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, se hallaba totalmente colmado al momento de iniciar esta jornada.-
Al respecto del mismo, los organizadores manifestaron que: “Debemos con-cluir que este evento se realizó buscando encontrar el equilibrio justo entre los distintos pilares que sostienen esta forma de Terapia Innovativa y que fue planteado desde su origen en ese sentido”·
En primer lugar se planteó y se concluyó que el marco Ético humanístico en este tipo de terapéuticas se encuentra insertas en ese Marco Ético ya que no se requiere de la utilización y destrucción de embriones humanos para procurar estas células madres progenitoras para ser aplicadas a pacientes dolientes de enfermedades., es decir que existe un total y absoluto respeto a la vida y a la preservación de la especie humana.
Estas Terapéuticas no violan el Marco Ético del ejercicio de la profesión Medica basada en el Arte de Curar ya que se trata de la aplicación de técnicas y métodos ya probados como seguros y eficaces en otras patologías; pero en este caso con una nueva aplicación clínica también probada en su posibilidad de mejoría o cura de enfermedades como fue demostrado por las presentaciones de los expertos que disertaron la experiencia medica.
También se concluyó que estas terapéuticas con el injerto autólogo de células progenitoras no violan ninguna disposición vigente en el marco constitucional de las leyes nacionales ni provinciales, al menos esto se demuestra ya que este evento fue realizado dentro del propio Congreso Nacional, cuna desde donde se generan todas las leyes argentinas.- En otro sentido se concluyó, dado que el evento fue auspiciado por Universidades Argentinas y extranjeras que marcan la realidad de que esto es factible y aplicable en seres humanos como una Terapéutica Innovadora en otro pilar, desde que la medicina es regida por quienes otorgan a los medicos la potestad de ejercer libremente la profesión; y no pueden ser comités integrados por personas no medicas quienes resuelvan qué se puede realizar o que nó como un acto medico, ya que son las Universidades las que otorgan los títulos y los Colegios Médicos los que controlan el libre ejercicio de la profesión. El pilar que se consideró además es el del deber del medico de brindar al paciente cualquier posibilidad terapéutica que el considere útil y que pueda ser de su beneficio.-
Existen ya demostraciones mundiales de la utilidad de esta novedosa terapéutica basada en la aplicación de células madres antólogas, con lo cuál el simple consentimiento informado del paciente autoriza al médico a efectuar la terapéutica que este sugiera, obviamente basándose en los métodos previamente existentes aunque la eficacia del mismo no resulte del todo demostrada.
A través de las distintas conferencias se pudo objetivar que la aplicación de esta terapéutica aplicada a seres humanos es tremendamente efectiva en la cardiopatía isquémica y en las miocardiopatias terminales para mejorar el pronostico y la sobrevida del paciente.
También se mostraron resultados concluyentes en la posibilidad de utilización de células madres de medula ósea para mejorar la irrigación de las piernas de pacientes diabéticos y con enfermedad vascular ateroesclerótica con una disminución del índice de amputaciones Se presentaron trabajos donde las conclusiones en la utilización del método sobre diabetes tipo 1 y 2, pueden mejorar el pronóstico de la enfermedad y en muchos de los casos los pacientes dejan de necesitar insulina exógena para vivir y mejorar su calidad de vida con mejor pronostico de los parámetros metabólicos, evitando la posibilidad en el futuro de diálisis, cegueras, infartos o amputaciones.
Expertos americanos presentaron sus trabajos revelando el éxito de la terapéutica inmunosupresora y no mieloblativa sumada a la aplicación de células madres para el tratamiento de esclerosis múltiple una enfermedad aun no controlada con fármacos y que parece ser esta la vía de futuros tratamientos.
Importante fue también la presentación de resultados con esta terapéutica en sección medular por traumatismo de acuerdo a lo también publicado por los grupos de Brasil en cuanto a la posibilidad de utilizar estas terapéutica innovadoras para devolverle algunas de las funciones perdidas por el traumatismo que implica le sección medular.
El Parkinson y la enfermedad pulmonar (EPOC) fueron presentados como enfermedades factibles de ser tratadas con la aplicación de estas terapéuticas con células autólogas.
Por ultimo la Cirrosis hepática ocupo parte del temario donde se presentaron resultados positivos en la aplicación de células madres para la regeneración del hígado.
Todos los expertos mostraron publicaciones científicas propias y de otros investigadores que muestran que estos tratamientos ya están dando resultado y han superado las etapas de la experimentación en muchos casos, y que pueden ser aplicados en una forma segura, y eficaz y realizados como un acto medico mas.-
En fin en un marco rodeado de la mayor seriedad científica médicos argentinos, y extranjeros mostraron los resultados positivos de esta ya no tan novedosa aplicación terapéutica con células madres autólogas que se viene aplicando en el mundo desde hace mas de 10 años y han dado innegables beneficios en muchas enfermedades.
Los Directores del evento fueron los Drs. Roberto Fernández Viña y Alfredo Vítulo ambos profesores de la Universidad Maimónides de Buenos Aires acompañados por los Dres. Luis De la Fuente, Federico Benetti, Miguel Ángel Lucas y Pablo Martínez Corrales de Argentina; Jorge Tuma de Perú y Ernesto Novoa de Uruguay. La Dra Janaina Ferreira y Liliana Camozzi fueron la s Secretarias del evento. También integraron la organización como Miembros del Comité Científico del Evento, los Dres. Benjamin Koziner, Jorge Trainini, Jorge Saslavsky, Federico Fernández Viña y Oberdan Andrin de Argentina; el Profesor Stans Murad Neto de Brasil, y los Dres. Jesús Esparragoza y Miguel Soto Valdez de México; Lisandro Vázquez Sosa junto con Dr Jaime Pérez de El Salvador; y Dra. Ninoska Mendoza de Panamá.
Los demás Conferencistas que brindaron sus experiencias fueron: Profesor Dr. Timothy Henry de la Minneapolis ( USA) que mostró sus experiencias en cardiopatía isquémica tratadas con células madres, Profesor Dr. Augusto Brazzini (USA-Perú) que reafirmó sus experiencias en enfermad de Parkinson, arteriopatías y diabetes; el Profesor Dr. Amit Patel (Universidad de Utah , USA) que ha sido uno de los pioneros en el mundo en implantes de células madres en cirugía cardiaca con los equipos médicos de Argentina de los Dres. Benetti y Fernández Viña; el Profesor Dr. Hans Dorhman (Brasil) quien es actualmente el Secretario de Salud de Río de Janeiro y que se refirió a sus experiencias en Stoke Cerebral y Cardiopatías tratadas con células madres; los Profesores Drs. Julio Voltarelli y Dr. Eduardo Barra Cuori (Brasil) han sido los pioneros en tratamientos con células madres en Diabetes 1, el Dr. Luis Geffner mostró sus expericnias realizadas en Ecuador en pacientes con sección medular espinal por trauma; el Profesor Dr. Richard Burt de Chicago (USA) presentó el tratamiento ideado por él mismo con células madres en Esclerosis múltiple que no solo se realiza en Estados Unidos sino en otros centros del mundo; el Dr. José Vicario de Santa Fe (Argentina) mostró sus trabajos pioneros aplicación terapéutica en arteriopatias realizados en nuestro país.
El Dr. Ernesto Novoa de Uruguay y Universidad de Nueva León (México) mostró los avances y resultados exitosos en el tratamiento de Arteriopatías y diabetes logrado por su equipo con la aplicación de células madres autólogas. El mencionad profesional actualmente ha sido designado como el nuevo Presidente de la Sociedad Latinoamericana de Terapia Celular cuya sede pasara a estar en Montevideo Uruguay
El Dr. Don Qui Tang (USA-China) Profesor de la Universidad de Gainesville (Fl. USA) y Shandong (China) mostró la experiencia en Diabetes 1 y 2 de los grupos médicos de China de las Universidades de Shandong y Qindao y que fueron entrenados por los Dres. Saslavky, Vrsalovik y Fernández Viña desde hace 4 años.
El Profesor Dr. Ricardo Sanz Ruiz (España) del Hospital Gregorio Marañon de Madrid que concurrió en representación del Dr. Francisco Fernández Avilez, demostró las enormes experiencias en las cardiopatías isquémicas tratadas con células madres extraída de la medula ósea y de la grasa abdominal.
El Dr. Rudd de Jung de X Cell, de Alemania, donde su Gobierno autoriza a realizar estos tratamientos, demostró las experiencias terapéuticas en múltiples enfermedades ya aceptadas como Practicas médicas habituales, Se contó con la presencia del Dr. Jorge Genovese quien ha actuado en Argentina y actualmente esta radicado en Europa trabajando en la Universidad de Roma en Ingeniería de tejidos cardiacos y con la presencia del Dr. Luis de la Fuente quien se refirió en la confencia de apertura científica a las experiencias argentinas en regeneración de tejido cardiaco con células madres y la construcción de arterias a partir de células progenitoras.
La conferencia de Clausura fue dada por el Profesor Dr. Marcelo Fernández Viña radicado en USA y actual Presidente de la Sociedad Americana de Histocompatibilidad e Inmunonología, quien se refirió a transplantes alogenicos de medula ósea en Enfermedades de la Sangre.
Fueron además expositores durante este evento el Dr. Juan Silvestre Begnis, actual Asesor del Ministerio de Salud de la Nación y ex diputado y Presidente del Comisión de Salud de la Cámara de Diputados de la Nación, quien se refirió a los aspectos legales de esta forma Terapéutica, y el Profesor Abraham Sonis Miembro de la Academia Nacional de Medicina y Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Maimónides de Buenos Aires comparó el advenimiento de las terapéuticas con Células Madres Autólogas como cuando a principio del siglo XX se comenzaron con las terapéuticas hormonales que cambiaron el pronóstico de las enfermedades endocrinológicas y sin ninguna duda son ya estas nuevas innovaciones terapéuticas el nuevo paso de la medicina del sigo XXI para la mejoría e incluso cura de muchas enfermedades.
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Primer Encuentro Internacional de Latinoamérica sobre “Terapéuticas Innovadoras con Células Madre Autólogas”
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Células Madre “Los Comodines de la Vida”, Parte III. Por el Dr. Miguel Ángel Sorrentino.Director Médico de BioCells
Nuevos Horizontes
Las investigaciones que llevaron a encontrar células madres en la sangre de cordón umbilical permitieron valorar nuevos caminos para la búsqueda de otras fuentes de obtención de estas células pluripotenciales con el fin de que puedan ser tratadas otras enfermedades.
Actualmente se ha encontrado: la piel, la sangre menstrual, el tejido de sostén (estroma) de la grasa y la pulpa dental como fuentes potenciales de células madre, lo que abre un horizonte de posibilidades aun inimaginable.
Un ejemplo de este potencial es la medicina regenerativa rama de la medicina que se ha desarrollado considerablemente en los últimos años.
Los avances en este campo se han vinculado estrechamente con los nuevos conocimientos adquiridos sobre las células madre, y su capacidad de convertirse en células de diferentes tejidos. Esta medicina se sustenta en conductas adoptadas por el organismo para remplazar por células sanas a las dañadas por diversos procesos. Las medidas terapéuticas empleadas en la medicina regenerativa pueden incluir trasplante de células madre, el uso de moléculas solubles, la terapia génica y la ingeniería de tejidos.
Todavía no se conocen bien los mecanismos mediante los cuales las células trasplantadas podrían mejorar o promover la regeneración de los tejidos. Para explicar estos mecanismos se han sugerido varias hipótesis, que incluyen la transdiferenciación celular (reprogramación celular), la fusión de células y los efectos secundarios a la liberación por las células de diferentes moléculas solubles con acciones específicas.
Los nuevos conocimientos contribuyeron significativamente a calificar a las células madre humanas, ya sean embrionarias o las adultas como el pilar central de la medicina regenerativa renovando en forma sustancial este tipo de medicina, que algunos han valorado como”nueva medicina”, aunque por sus antecedentes históricos, no se debe considerar como una nueva disciplina.
En las lesiones agudas, como puede ocurrir con los distintos tipos de infarto, o en las lesiones y procesos degenerativos crónicos, los daños que se producen no pueden ser resueltos por los mecanismos normales con los que cuenta el cuerpo humano. En tales situaciones es donde se ha planteado la utilidad de la medicina regenerativa.
Es este campo interdisciplinario emergente de investigación y aplicaciones clínicas centrado en la reparación, o regeneración de células para restaurar una función dañada se han incluido defectos congénitos, trauma y el envejecimiento.
El desarrollo alcanzado por la ingeniería genética y la biotecnología ha permitido también obtener diferentes moléculas eficaces en la regeneración de algunos tejidos. Ya se han hecho algunos estudios iníciales, tanto experimentales como clínicos, en los cuales se ha empleado el factor de crecimiento del endotelio vascular recombinante para el tratamiento de lesiones isquémicas.
Otro método de avanzada aplicado en medicina regenerativa es el trasplante de genes, reconocido como terapia génica.
Es particularmente útil en casos con enfermedades monogénicas (afección de un solo gen), con la finalidad de que el gen injertado produjera el elemento deficiente con niveles similares a los que se alcanzan en una persona normal.
En la actualidad ese concepto se ha ampliado y el uso de genes con fines terapéuticos ha creado promisorias perspectivas para el tratamiento de diversas patologías. Así, se ha sugerido que la modificación genética de las células madre puede representar un importante paso estratégico en la medicina regenerativa.
Por su parte, la ingeniería de tejidos in vitro comprende la obtención de tejidos al nivel de laboratorio para su posterior implantación en el sitio dañado. Un ejemplo de esta práctica es la obtención de piel in vitro, que ha resultado de utilidad para el tratamiento de lesiones extensas de la piel, como sucede en los quemados.Una aspiración de la medicina del futuro y que hoy parece ciencia ficción, sería la preparación de órganos o parte de ellos in vitro.
Células madre embrionarias, adultas, e IPS (pluripotentes inducidas)
Según su estado evolutivo, las células madre pueden clasificarse en embrionarias y adultas. Entre las principales células madre con potencialidad terapéutica se han señalado las embrionarias, las fetales, las amnióticas, las de la sangre del cordón umbilical, y más recientemente, las células con características embrionarias que se han obtenido mediante la reprogramación de células adultas y que se han llamado células madre pluripotentes inducidas.
Las células madre pluripotentes inducidas (normalmente abreviadas como células iPS, por sus siglas en inglés) son un tipo de célula madre con características pluripotenciales que derivan artificialmente de una célula que inicialmente no era pluripotencial, por lo general una célula somática adulta, y sobre la cual se induce la expresión de ciertos genes,
Esta posibilidad de transformación de células adultas similares a las embrionarias pueden ser logradas reprogramando genes que le confieren a las células adultas la capacidad de pluripotencialidad como puede ser vista en las células embrionarias. Curiosamente el número de genes que deben ser programados es muy pequeño comparado con la cantidad presente en todo el genoma Humano están en el orden de cuatro.
Biológicamente no hay diferencias entre las células iPS y las embrionarias humanas, aunque para confirmarlo totalmente habría que producir embriones humanos por clonación a partir de las células iPS y comprobar la similitud biológica de sus células embrionarias con las de embriones obtenidos por fecundación in vitro, lo cual éticamente no es posible.
Fueron presentadas por primera vez en el año 2006 y en 2007 a partir de células humanas. Este logro ha sido considerado uno de los avances más importantes de la investigación con células madre, porque permite a los investigadores obtener células pluripotenciales, con posibles aplicaciones en investigación y uso terapéuticos sin la controversia del uso de embriones, soslayando las dificultades éticas derivadas de su uso.
Las células madre procedente de tejido adulto pueden ser obtenidas de 3 fuentes: 1) a partir de células madre de tejidos adultos, que después pueden generar células de su propio tejido o de otro. 2) A partir de células somáticas adultas que se pueden desdiferenciar (camino inverso de la maduración) hasta células madre y que después pueden transformarse en células de su propio tejido o de otro. 3) A partir de células somáticas adultas que directamente se pueden transformar en células de otros tejidos.
Las células iPS e n principio podrían tener tres posibles aplicaciones:
A) Para estudios experimentales sobre la diferenciación celular y valorar posibles diferencias entre células normales y patológicas.
B) Para estudios farmacológicos, que ahora solo es posible realizar en animales.
C) Para su uso en la medicina regenerativa.
Un ejemplo de lo posible es lo evaluado en ensayos con ratones que presentan determinada anomalías genéticas en sus células adultas, estas pudieron ser corregidas por técnica de biología molecular y a partir de las células modificadas se generaron células iPS.
Una vez obtenidas estas células pluripotenciales se generaron células normales las cuales fueron re infundidas tratando así la deficiencia encontrada en principio.
Las primeras experiencias en humanos fue presentada en el 2009 donde se logro derivar, de fibroblastos de una mujer de 82 años que padecía una enfermedad neurológica grave a células iPS y posteriormente diferenciarlas a neuronas motoras, similares a la encontradas en la paciente.
No cabe duda que una de las características más positivas de las células iPS es que no se requiere utilizar células madre embrionarias para obtenerlas, sin embargo, al poder derivar de ellas, animales vivos, se abre la posibilidad de poder clonar seres humanos en virtud a esta posibilidad los valores éticos deben ser necesariamente contemplados.
Sin duda, el uso de células madre marcará las pautas terapéuticas de muchas enfermedades, abriendo posibilidades insospechadas a la mejora de la calidad de vida de los seres humanos.
La variación y comprensión de algunos conceptos que se han hecho en determinadas etapas de su desarrollo, marca oportunamente la frase orientadora de un gran maestro de la literatura: “el tiempo nada deja en la sombra” (Cervantes).
Autor: Dr. Miguel A. Sorrentino
Médico Hematólogo
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Células Madre “Los Comodines de la Vida”, Parte II. Por el Dr. Miguel Ángel Sorrentino. Director Médico de BioCells
Bancos de Células Madre
Teniendo en cuenta la difusión de esta modalidad terapéutica y en virtud a los mejores resultados obtenidos en los pacientes que recibían TPH comparados con aquellos que no lo recibían comenzaron a aparecer, nuevas dificultades, entre las cuales se encontraba la ausencia de donantes compatibles desde el punto de vista del HLA.
Para aquellos enfermos que no tienen donantes entre los miembros de su grupo familiar, los resultados de TPH no relacionado a partir de células madre proveniente de donantes voluntarios, o células almacenadas en bancos han permitiendo establecer motivos para su creación en el escenario del trasplante alogénico.
Se parte del hecho de que sólo el 25% de los pacientes que requiere un trasplante alogénico cuenta con un donante familiar idéntico. Para el 75% restante es necesario acudir a los datos almacenados en registros internacionales con donantes voluntarios. En la actualidad la red mundial de estos donantes supera los 12.000.000 de personas.
Los datos publicados por los registros Nacionales e Internacionales dan a cuenta que desde la creación de los bancos de almacenamientos de datos hasta la fecha ya se han realizados miles de TPH con donantes compatibles no emparentado con resultados aceptables, pudiéndose así manejar enfermedades de muy mal pronóstico.
El avance científico en el conocimiento de las células madre permitió su identificación con mayor precisión estableciéndose otras fuentes de obtención celular como por ejemplo el Cordón umbilical.
Si bien existe una comunicación de los años setenta sobre el uso del codón umbilical como fuente de progenitores, en realidad la primera experiencia fidelignamente documentada se produjo en 1988, cuando el grupo del Hospital Saint Louis de París, realizó con éxito el trasplante alogénico de un niño afectado de anemia de Fanconi, utilizando la sangre del cordón umbilical de un hermano HLA idéntico.
A partir de ese momento se produjo un lento pero sostenido incremento de este tipo de trasplantes mostrando
algunas consideraciones que resultaron atractivas para instalar esta modalidad como fuente celular hematopoyética, fundamentalmente en la órbita de la pediatría. Entre ellas, que la sangre placentaria es un material de descarte, que se puede almacenar, y que permite el acceso a un repositorio HLA diverso para aquellos pacientes que no tienen donantes entre sus familiares.
Los resultados de trasplante hematopoyético no relacionado a partir de unidades de cordón almacenadas fueron reseñados en distintas oportunidades, permitiendo establecer algunas observaciones que motivaron la creación de bancos de unidades de sangre placentaria para su uso en el escenario del trasplante alogénico:
1. Dado la existencia una fuerte carga étnica en la herencia de antígenos de histocompatibilidad, se produce
un contraste que desequilibra las posibilidades de encontrar donantes hematopoyéticos de acuerdo a la pertenencia a un determinado grupo. La mayoría de los donantes voluntarios corresponde al tipo caucásico. Las minorías étnicas presentes en el mundo desarrollado, y que de hecho son la mayoría en los países no desarrollados, tendrán una falta de representatividad en estos registros de donantes.
2. Las minorías étnicas del mundo occidental no desarrollado, por otra parte, tienen una tasa de natalidad elevada, esta situación posibilitaría la recolección de unidades de sangre placentaria que balancearían las posibilidades de encontrar donantes utilizando la sangre de cordón umbilical con este propósito, es decir, uso para trasplante alogénico.
El New York Blood Center tomó la iniciativa y fue el banco que lideró durante los primeros años la posibilidad de contar con un número adecuado de unidades. Hoy en día existe una red de bancos nacionales e internacionales, acreditados por normas de FACT (Federation of Accreditation in Cellular Therapy) y Netcord, que aseguran el acceso a un número creciente de unidades.
Los primeros trasplantes realizados con esta fuente de células hematopoyéticas permitieron observar que el implante hematopoyético se producía en forma más lenta, debido a un menor número menor de progenitores, que en el tradicional trasplante de médula ósea con donantes no relacionados familiarmente, sin que esto afectara la mortalidad comparando ambos tipos de procedimiento.
Al mismo tiempo quedó claro que la incidencia de Enfermedad de Injerto Contra Huésped, una de las complicaciones más graves del trasplante hematopoyético, era de menor frecuencia cuando se utiliza células provenientes del Cordón Umbilical, probablemente por el hecho de que las células responsables de este fenómeno, los linfocitos T, se encontraban libres de estímulos antigénicos en el momento de su recolección.
En años recientes este tipo de trasplante se probó en adultos con enfermedades hematológicas, y en grupos seleccionados de pacientes de acuerdo al peso en función del número de células, hubo resultados alentadores permitiendo seguir esta línea terapéutica.
Frente este escenario planteado los grupos familiares tienen tres opciones disponibles:
Desechar la sangre del cordón umbilical, donarla al banco público, o guardarla en un banco para uso familiar.
La sangre del cordón umbilical que ha sido recolectada para ser almacenada en un banco, ya sea público o familiar, es congelada y puede ser usada para tratar muchas enfermedades.
Si es necesario, en trasplantes autólogo (cuando una persona recibe su propia sangre de cordón umbilical) o,
más comúnmente, trasplantes alogénico (cuando una persona recibe sangre de cordón umbilical donada por otra persona).
Tipos de bancos de almacenamiento de sangre de cordón umbilical
La sangre de cordón umbilical puede ser donada a un banco público para ser usada por cualquier persona que la necesite o almacenada en un banco de sangre de cordón umbilical familiar para el uso del donante (bebé) u otro miembro de la familia.
Donar la sangre del cordón umbilical y almacenarla para su uso es una decisión personal que cada persona debe hacer por si misma después de discutirlo en el seno familiar y hacer su propia investigación.
Bancos de sangre de cordón umbilical públicos
Actualmente, hay bancos de sangre de cordón umbilical público dispuestos para recibir donaciones, estos bancos guardan y usan la sangre del cordón umbilical para trasplantes ayudando a las personas con enfermedades tratables con esta modalidad terapéutica, o usando las células para investigación científica para aprender más sobre sus posibles usos.
Los trasplantes son anónimos y no se da información sobre el donante o sus familiares como tampoco de la persona que recibe las células madre del cordón.
La sangre de cordón umbilical donada se vuelve propiedad del banco y antes de ser aceptada para donación, se tendrá que llenar formularios con los requisitos necesarios donde conste entre otros antecedentes, la evaluación de posibles desórdenes genéticos y enfermedades contagiosas.
Bancos de sangre de cordón umbilical familiares
Se dispone actualmente de bancos de sangre de cordón umbilical familiares disponibles para las familias que desean almacenar la sangre del cordón umbilical de su bebé para su posible uso en el futuro.
Usando los bancos de sangre de cordón umbilical familiares, la familia controla el uso de la sangre del cordón umbilical. Los estudios muestran que hay menos complicaciones en las enfermedades y mejores porcentajes de supervivencia cuando se trasplanta sangre del cordón umbilical de una fuente familiar.
No obstante, no hay garantía de que la sangre de cordón umbilical almacenada podrá usarse en todas las situaciones. Cuando se hace una decisión sobre bancos de sangre de cordón umbilical familiares, es importante preguntar cuánto es el total del costo, cuánta experiencia tiene el banco de sangre del cordón umbilical familiar en su almacenaje, y cuánta es su experiencia en trasplante sangre de cordón umbilical,
El National Marrow Donor Program® (Programa Nacional de Donantes de Médula de los Estados Unidos) aconseja que el médico especialista en trasplantes elija la fuente de células que sea más adecuada para cada caso, usando, las propias células del paciente o las células de otra persona, en este último caso pueden ser obtenidas de diferentes fuentes como ya hemos visto.
La decisión dependerá del tipo de enfermedad y qué tan avanzada está, edad del paciente, el estado general de salud, la disponibilidad de un donante entre otras variables.
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Células Madre “Los Comodines de la Vida”, Parte I. Por el Dr. Miguel Ángel Sorrentino. Director Médico de BioCells
Células Madre “Los Comodines de la Vida”
Ontogenia Hematopoyética
La hematopoyesis constituye el proceso fisiológico que asegura en las distintas especies animales la provisión continua de las células que circulan en la sangre y en los órganos inmunológicos. Este mecanismo, todavía oscuro en sus íntimos detalles, se sostiene a lo largo de la vida a partir de unas células que se las suele denominar células madres
Estas últimas son indiferenciadas y definidas por su habilidad de auto-renovarse, como también diferenciarse para producir una progenie de células maduras, incluyendo células efectoras, progenitores no renovables y diferenciados.
De acuerdo a su potencial para desarrollarse se las clasifica como: totipotentes, capaces de dar origen a todos los tipos de células embrionarias y extra-embrionarias; pluripotentes, capaces de dar origen a todos los tipos de células del propio embrión; multipotentes, capaces de dar origen a un subgrupo de linaje celular; oligopotentes, capaces de dar origen a un más restringido subgrupo de estirpe de células; y finalmente las unipotentes, capaces de contribuir sólo con un tipo de célula madura.
Las Células Madre son las verdaderas productoras de aquellas células especializadas que imparten la función a tejidos y órganos. A lo largo de la vida van regenerando tejidos que continuamente pierden células a través de la maduración y el envejecimiento.
La primera entidad de la vida, el huevo fertilizado, tiene la habilidad de generar un organismo total. Esta capacidad definida como totipotencia, es retenida por la progenie temprana del zigoto hasta el estado de mórula con 8 células. Subsecuentemente, la diferenciación de las células provoca la formación de un blastocisto compuesto de una capa de células externas o trofoblastos y un grupo de células internas indiferenciadas llamadas” inner cell mass “(ICM). Las células del ICM ya no son totipotentes, pero retienen la capacidad de desarrollarse dentro de todos los tipos de células del embrión (pluripotencialidad).
En los tejidos adultos, las células madre multipotentes pueden reemplazar las células dañadas o perdidas.
La evidencia del mecanismo en sí tiene una regulación muy eficiente, de manera tal que un adulto normal produce y renueva aproximadamente 1013 células en un día, y la regulación del proceso permite la flexibilidad que distintas situaciones proponen.
Algunas adaptaciones son casi instantáneas, como el aumento de la producción de neutrófilos frente a un estímulo infeccioso; otros en cambio son más lentos, como el incremento de eritrocitos cuando disminuye la concentración del oxígeno respirado.
Estos cambios explican el importante tráfico de progenitores hematopoyéticos durante la vida fetal, situación que cambia pocos días después del nacimiento, cuando la médula ósea se constituye como órgano hematopoyético por excelencia. Resulta lógico entonces que la unidad feto-placentaria tenga una riqueza considerable en células progenitoras pluripotenciales circulantes.
En el volumen residual de sangre en el lecho placentario, entonces existe un elevado número de progenitores hematopoyéticos. La observación de este hecho permitió la hipótesis de que se la podría utilizar como una fuente equivalente para un trasplante de médula ósea, recolectando la sangre placentaria mediante la punción del cordón umbilical.
Trasplante de Progenitores Hematopoyéticos
El trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH) es un procedimiento terapéutico introducido en la práctica clínica en las décadas de 1950-1960. Inicialmente era un procedimiento realizado como último recurso en pacientes con enfermedades terminales. A partir de 1968, en relación al éxito de los trasplantes HLA idénticos (Compatibles desde el punto de vista histológico) en los niños con inmunodeficiencia congénita, la técnica se ha establecido primero como un estándar para ciertas enfermedades hematológicas y luego en otras entidades no hematológicas.
En nuestro país comienzan a establecerse las primeras experiencias en la década de los 80 y actualmente se ha convertido en un recurso terapéutico imprescindible en la práctica moderna de la medicina.
Los avances médicos en este campo que han permitido consolidar el éxito en el TPH lo podríamos relacionar con:
1. El desarrollo de los llamados medios de soporte (Ejemplo aislamiento, terapia transfusional, alimentación, uso de inmunosupresores, antibióticos etc.).
2. El descubrimiento y perfeccionamiento del sistema de histocompatibilidad humano HLA.
3. Las nuevas formas de obtención de progenitores hematopoyéticos (PH).
Es de esta manera que en el transcurso de los años el TPH se ido diversificando y actualmente podríamos especificar que los mismos pueden ser catalogados de acuerdo a:
Tipo de donante, las características del acondicionamiento y el origen de los PH
Tipo donante: Autólogo: el paciente es su propio donante
Alogénico: HLA con genotipo histocompatible (Relacionado cuando el donante es un familiar o No relacionado cuando el donante es adquirido a través de un Banco creado para este propósito)
Singénico: TPH realizado ente gemelos univitelinos idénticos
Clasificación del trasplante según acondicionamiento.
Mieloablativo: Utilizándose quimioterapia de alta intensidad, con ablación de la linfopoyesis- hematopoyesis convirtiéndose en letal de no mediar infusión de PH externos.
Intensidad reducida: Quimioterapia con fines inmunomoduladores. Su objetivo es lograr el implante del injerto. Permite recuperación Autogénica de no mediar infusión de PH.
Clasificación del trasplante según procedencia de los PH.
Médula ósea: PH obtenidos mediante la punción repetida de las crestas iliacas.
Sangre periférica: Extracción de PH post quimioterapia y/o uso factores estimuladores de colonias. Se realiza con un aparato de extracción de los elementos deseados por punción de una vena, procedimiento denominado: aféresis.
Cordón Umbilical: Extraídas por punción de del cordón umbilical al momento del parto, posteriormente del clampeo del mismo.
Un TPH consiste en definitiva en la administración de altas dosis de quimio-radioterapia, con la intención de erradicar una neoplasia o un sistema hematopoyético defectuoso rescatando al paciente con células madre.
En el caso de un trasplante alogénico, esta terapia previa también debe ser capaz de producir un estado de inmunosupresión suficiente para la instalación de un nuevo sistema linfo-hematopoyético proveniente del donante.
Es por lo tanto de vital importancia la recuperación de la actividad hematológica e inmunológica por la administración de PH, previamente obtenidos, ya sea de un donante (Alogénico) o del propio paciente (Autólogo).
Una vez que el tejido hematopoyético alterado ha sido destruido (ablación), es posible entonces recuperar todo el sistema nuevamente gracias a un pequeño número de células madre con su capacidad de autorreplicación indefinida y su diferenciación en células especializadas.
Siguiendo la evolución cronológica de un TP H podríamos distinguir varias etapas bien definidas:
- Acondicionamiento. Es la administración de quimioterapia y/o radioterapia en altas dosis con el objetivo de:
a) Eliminar las células enfermas.
b) Permitir el prendimiento, evitando el rechazo del injerto en los alo trasplantes.
c) Facilitar el efecto injerto contra tumor (alo-trasplante)
- Obtención de los PH Procedimiento para obtener los PH, ya sea de medula ósea, sangre periférica o cordón umbilical. Pueden ser o no previamente criopreservados previo al acondicionamiento y estar disponibles para el receptor en una cantidad suficiente para el prendimiento.
- Manipulación del Injerto Procedimiento orientado a eliminar células tumorales ex vivo, eliminar linfocitos T, disminuir GR en caso de incompatibilidad de grupo sanguíneo clásico o disminuir los volúmenes que se van a criopreservar. Es optativo según cada caso en particular.
- Infusión de PH Los PH son descongelados en el caso de su preservación en frio e infundidos a la sangre del paciente. constituye el día 0 del TPH.
- Aplasia post trasplante Periodo post infusión en que el paciente se encuentra en periodo de aplasia medular, sin producir elementos figurados. Como cursa con agranulocitosis prolongada, requiere de cuidados en unidades especializadas con personal adiestrado y soporte amplio.
- Recuperación hematológica A partir del día 10 a 14 post infusión de PH aparecen los primeros leucocitos, reticulocitos y plaquetas pudiéndose demostrar la actividad de las células madres (Implante del injerto).
- Recuperación inmune Periodo aproximado de 6 meses post trasplante, en que demora en recuperarse la actividad del sistema inmunológico con la aparición de subpoblaciones de linfocitos T, B y la producción de inmunoglobulinas.
En la actualidad existen muchas enfermedades que pueden tratarse con un TPH como método didáctico podríamos mencionar su utilidad para:
1) Sustituir una médula ósea enferma por una médula ósea sana y funcional (para condiciones como la leucemia, la anemia aplástica, anemias congénitas).
2) Sustituir la médula ósea y restaurar su función normal después de que se hayan administrado altas dosis de quimioterapia o radioterapia para tratar un cáncer. Este proceso a menudo se denomina “de rescate” (para enfermedades como los linfomas y el neuroblastoma).
3) Sustituir la médula ósea por una médula ósea funcional y sana genéticamente para prevenir más daño como consecuencia de una enfermedad genética (tal como por ejemplo el síndrome de Hurler y la adrenoleucodistrofia).
4) Ejercer un cambio en el aparato inmune restaurando su funcionalidad normal como se observa en enfermedades por Inmunodeficiencias o Autoinmune
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Historia de la Transfusión Sanguínea, V entrega. Por el Dr. Claudio Dufour.
El procedimiento del trasplante de médula ósea
Los preparativos para un trasplante de médula ósea varían según el tipo de trasplante, la enfermedad que requiere el trasplante y su tolerancia a determinados medicamentos. Se considere lo siguiente:
- En la mayoría de los casos se incluyen altas dosis de quimioterapia y, o radiación en las preparaciones. Esta terapia intensa es necesaria para tratar efectivamente el cáncer y hacer espacio en la médula ósea para que crezcan las nuevas células. La terapia a menudo se llama ablativa, o mieloablativa, debido al efecto que tiene en la médula ósea. La médula ósea produce todas las células sanguíneas de nuestro cuerpo. La terapia ablativa impide este proceso de producción de células y la médula ósea se vacía. Se necesita una médula ósea vacía para hacer espacio para que crezcan las nuevas células madre y establecer un nuevo sistema de producción.
- Después de administrar la quimioterapia y, o radiación, se realiza un trasplante de médula a través del catéter venoso central en la corriente sanguínea. La colocación de la médula ósea en el hueso no es un procedimiento quirúrgico, sino que es similar a recibir una transfusión de sangre. Las células madre encuentran el camino en la médula ósea y empiezan a reproducirse y a formar nuevas células sanguíneas sanas.
- Se proporciona cuidado de apoyo para prevenir y tratar las infecciones, los efectos secundarios de los tratamientos y las complicaciones. Esto incluye realizar exámenes de sangre frecuentes, estrecha monitorización de los signos vitales, estricta medida de lo que se ingiere y lo que se elimina y del peso diario, y se proporciona un ambiente estéril y protegido.
¿Cuándo se produce un injerto?
El injerto de las células madre se produce cuando las células donadas van hacia la médula y empiezan a producir nuevas células sanguíneas. Dependiendo del tipo de trasplante y de la enfermedad que se esté tratando, el injerto normalmente se produce alrededor del día +15 o +30. Se realizarán recuentos sanguíneos frecuentes durante los días posteriores al trasplante para evaluar el inicio y el progreso del injerto. Las plaquetas son normalmente las últimas células sanguíneas en recuperarse.
El injerto puede retrasarse como consecuencia de una infección, medicamentos, recuento bajo de células madre donadas o rechazo del injerto. Aunque la nueva médula ósea puede empezar a fabricar células en los primeros 30 días después del trasplante, la recuperación total del sistema inmunológico puede tardar meses, incluso años.
Trasplante de médula ósea: historia y datos
El trasplante de células madre sanguíneas no se puso en práctica hasta la década de los cincuenta. Para que un trasplante de células madre sea un éxito, el sistema inmune del receptor debe de aceptar las células del donante.
Esto se consigue asegurándose de que los antígenos HLA de las células madre del donante son idénticos, o muy similares, a los antígenos de las células del receptor.
En los años 1970, se llevaron a cabo los primeros trasplantes usando donantes HLA compatibles pero que no eran familiares del receptor. Es uno de los tratamientos más arriesgados en medicina. Entre un 10 y un 40% de las personas que lo reciben no sobreviven al mismo.
Georges Mathe, oncólogo francés, realizó el primer trasplante de médula ósea en 1959 en cinco trabajadores yugoslavos que habían resultado lesionados en un accidente nuclear. Todos evolucionaron con rechazo del trasplante, esos fueron los primeros ejemplos de prueba clínica del procedimiento terapéutico.
Las primeras experiencias resultaron de escaso éxito, pero si condicionaron un avance único, ya que la experiencia del no éxito, revalorizó e impulso el esfuerzo multidisciplinario, para que el trasplante de células madres de la sangre resulte hoy un éxito establecido.
La institución pionera en el uso de la médula ósea fue en USA, Seattle el Centro Fred Hutchinson de Investigación del Cáncer, que desde la década de 1950 hasta la década de 1970 fue dirigida por E. Donnall Thomas , cuyo trabajo fue reconocido más tarde con un Premio Nobel de Fisiología o Medicina. El trabajo de Thomas demostró que las células de la médula ósea al administrarse por vía intravenosa podrían repoblar la médula ósea y producir nuevas células sanguíneas .
El primer médico en realizar un trasplante exitoso de médula ósea humana en una enfermedad que no sea cáncer, Robert A. Bueno en la Universidad de Minnesota en 1968.
Células del Cordón umbilical: de la transfusión de sangre entera citratada (1914) al primer trasplante con sangre de cordón umbilical (1988)
Las células madre del cordón umbilical se consideran como células madre adultas. Éstas son células hematopoyéticas, ósea que crean células de la sangre y del sistema inmunológico. Son mucho más fáciles de obtenerse en comparación con las células de la médula ósea. A pesar de que las células de la médula ósea actúan más rápido que las células del cordón umbilical, las células del cordón umbilical no necesitan una compatibilidad al 100% con el paciente en cambio las células de la médula ósea sí. Otras ventajas de las células de cordón umbilical son que su extracción no es dolorosa, se pueden usar con otros miembros de la familia sin ningún problema y son inmunológicamente inmaduras, es por esto que no necesitan una compatibilidad al 100% con el paciente.
Opiniones de Eliane Gluckman: Médica pionera de la trasplantología en Europa y primer médica en efectuar un trasplante exitoso con sangre de placenta / cordón umbilical:
1. “El trasplante de células de sangre de cordón umbilical es útil en los adultos, cuando la unidad de sangre de cordón umbilical contiene un elevado número de células y podría ser considerado una opción para los trasplantes alogénicos en pacientes para los que no se ha encontrado una muestra de sangre de médula ósea compatible.
2. El uso de la sangre de cordón umbilical de individuos no relacionados familiarmente ha mostrado esperanzadores resultados, tanto en adultos como en niños, por lo que la búsqueda de una sangre compatible con la del paciente en los bancos de sangre públicos podría iniciarse simultáneamente a la de sangre de médula ósea, especialmente en pacientes con leucemia aguda, donde la necesidad de iniciar un tratamiento rápidamente es crucial.”
“De todo lo anterior se deriva la conveniencia de aumentar el número de bancos de sangre de cordón umbilical existentes. En el momento actual en el mundo hay almacenadas más de 400.000 unidades de sangre de cordón umbilical en 50 bancos de sangre y, según los datos más recientes (Haematologica 94; 536-541, 2009), se estima que para poder atender debidamente a las necesidades clínicas que pudieran surgir, se necesitarían alrededor de 50.000 unidades de sangre de cordón umbilical para una población de 60 millones de habitantes, es decir, superior a la de España.
Un aspecto muy importante para mejorar la eficacia clínica de los bancos de sangre de cordón umbilical es, no solamente aumentar el número de unidades almacenadas, sino también mejorar la calidad de las mismas; si se logra esto, parece ser que el número óptimo de unidades de sangre de cordón umbilical podría ser de alrededor de 9 por 100.000 habitantes.
Pero también, para mejorar los resultados clínicos del trasplante de sangre de cordón umbilical sería muy práctico utilizar muestras con la mayor similitud inmunológica posible entre donante y paciente (si es posible 6 de 6 antígenos HLA). Esto se puede conseguir aumentando el número de muestras disponibles en los bancos de sangre. A más muestras, más facilidad de encontrar la idónea. Otra posibilidad de mejorar los resultados clínicos sería realizar trasplantes dobles de sangre de cordón umbilical (Blood 105; 1343-7, 2005).”
Finalmente, un aspecto muy importante, según Gluckman, es “la posibilidad de utilizar células del cordón umbilical no hematopoyéticas (no de sangre), ya que estas células pueden también crecer y diferenciarse en células de diferentes tejidos: cardíacas, óseas, cartílago, hígado, páncreas, neuronas, músculo, endoteliales, etc., teniendo la ventaja sobre otras fuentes de células madre, tales como las embrionarias o las células iPS, en que pueden obtenerse en cantidad ilimitada, pueden ser utilizadas en trasplantes autólogos (para el mismo individuo) o alogénicos (para otro individuo de la misma especie), necesitan una manipulación técnica mínima y su uso no presenta problemas éticos”.
Sin embargo, se necesitan más estudios para conocer el potencial de éstas para tratar otras enfermedades, como diabetes, artritis, quemaduras, enfermedades neurológicas e infarto de miocardio”.
Comentarios de integración:
En las últimas décadas la ciencia ha dado pasos de gigante. Los científicos de la segunda mitad del siglo XX y los albores del XXI han alcanzado cotas inimaginables de conocimiento en muy poco tiempo. La evolución de las teorías y los conocimientos científicos han seguido en estos años un ritmo imparable y han hecho que nuestra visión de muchos aspectos del universo, la vida, la mente y la tecnología cambie radicalmente.
Mencionaba al inicio de esta monografía que durante el siglo XIX se habían reiniciado los intentos de hacer transfusiones sólo en aquellas situaciones en que peligraba la vida de las personas, lo que trajo consigo la realización de muchos trabajos experimentales en ese campo, que culminaron con el logro, por el cirujano inglés James Bludell, de la primera transfusión entre seres humanos. El paciente en cuestión falleció a las 56 horas de haberse transfundido.
Hechos claves de nuestra historia, como el descubrimiento de los grupos sanguíneos ABO y Rh, el citrato y los medios de conservación en frío, han detonado tras el reguero de pólvora de esos maravillosos científicos del ayer, en un presente y pasado próximo maravilloso.
La Medicina Transfusional moderna, con excelentes y maravillosos pensadores, investigadores y hacedores de la medicina: Landsteiner, Wienner, Mollison y muchos otros, pasando por los trabajos de Mathé y Thomas, que iniciaron la era de la trasplantología a punto de partida de las células sanguíneas, han marcado estos relevantes avances y nuevas metodologías .
Aquellas primeras experiencias que desde los inicios buscaban vida, pasando por el descubrimiento que las transfusiones que contenían células trasportadoras de oxígeno (glóbulos rojos) podían salvar vidas, hasta descubrir que esa sangre entera también podía proveer: plaquetas para evitar hemorragias, plasma, factores de la coagulación, llegando a nuestra reciente historia de no más de 50 años, donde células madre de la sangre salvan vidas con trasplantes, y están iniciando una nueva revolución tecnológico – científica, con aspectos asociados a la medicina regenerativa y la ingeniería de tejidos.
Para completar este trabajo y dado que mi especialidad me ha llevado al interés y el trabajo en el área de cordón umbilical, relataré aspectos claves de esta nueva opción de transfusión, hoy llamada trasplante, infusión, en definitiva Terapia Celular con sangre, en este caso la sangre procedente de la placenta y/o cordón umbilical.
La revista “Seminars in Hematology” dedicó gran parte del número del pasado mes de enero de 2010 (volumen 47) al trasplante de sangre de cordón umbilical, con la publicación de 12 artículos al respecto. Se trata de revisiones en diferentes campos del trasplante de SCU: leucodistrofia, enfermedades metabólicas, leucemia, cómo elegir una unidad para trasplante. El Dr. John Wagner fue el editor científico de esta publicación.
El 24 de octubre de 2008 se cumplió el vigésimo aniversario del primer trasplante de sangre de cordón umbilical (TSCU), el cual fue llevado a cabo en un niño aquejado de anemia de Fanconi (Dra. Eliane Gluckman). Desde entonces, se estima que se han realizado 20.000 trasplantes, aproximadamente la mitad en adultos. A pesar del considerable escepticismo inicial, el TSCU se está utilizando ampliamente en la actualidad y se realiza de manera rutinaria. Esa edición de Seminarios en Hematología se ha dedicado al TSCU debido a los logros sustanciales en este campo durante las últimas dos décadas. No sólo la sangre de cordón umbilical (SCU) se ha convertido en una fuente aceptada de células madre hematopoyéticas para el trasplante, sino que sus nuevos usos, como células linfoides efectoras y células madre no hematopoyéticas, permitirán ampliar su aplicación más allá del clásico trasplante de sangre y de médula ósea.
DE RESIDUO BIOLÓGICO A MILAGRO MÉDICO
“Esta publicación es una compilación de los últimos avances en el campo. En los diferentes artículos, los principales especialistas han aportado su personal “aproximación” sobre el actual estado del asunto. Si bien el objetivo primordial de este número es proporcionar una revisión de lo que se conoce sobre el TSCU hasta hoy, se espera que también ayudará al hematólogo clínico en la toma de decisiones habituales del día a día sobre el uso adecuado de la SCU. No es sorprendente que ninguna fuente de progenitores hematopoyéticos resuelva todos los obstáculos, pero al menos la SCU ha permitido que el trasplante de progenitores hematopoyéticos sea más ampliamente disponible.”
En el primer artículo, Eliane Gluckman y John Wagner resumieron la historia inicial del trasplante de SCU, la cual esperamos que prepare el escenario para la segunda generación de estudios iniciados a día de hoy. Durante la primera generación, estos pioneros fueron colectivamente capaces de establecer el umbral de la dosis de células asociada con un injerto fiable. Además, encontraron la interacción ajustada entre el antígeno humano de leucocitos (HLA), esto es la compatibilidad: donante / receptor y la dosis celular (cantidad de células recogidas y viables para luego ser usadas en terapias clínicas), tal que el deletéreo impacto de la compatibilidad del HLA pudiera al menos ser parcialmente compensado por el incremento de la dosis celular.
En el segundo artículo, Andromachi Scaradavou “resume los efectos de la compatibilidad HLA y la dosis celular y propone una aproximación basada en la evidencia sobre la selección de la unidad de SCU.”
A continuación, Mitchell Cairo y Paul Szabolcs “comentaron lo que hoy es conocido sobre el modelo y el ritmo de recuperación inmunológica y los riesgos de posibles infecciones durante este período de recuperación. Comprendiendo los factores de riesgo de un retraso en la recuperación, quizás puedan ser desarrolladas nuevas intervenciones para “puentear” este periodo de complicaciones inmunológicas”.
En el cuarto artículo, Margaret MacMillan, Mark Walters y Eliane Gluckman “resumen los resultados del trasplante de SCU que actualmente están siendo observados en los pacientes con fallos medulares o hemoglobinopatías. Dada la heterogénea población de pacientes, el fallo de injerto es un asunto recurrente en donantes no emparentados. En contraste, en términos de injerto y supervivencia se observan altos índices de éxito tras la realización de un TSCU de hermano HLA-idéntico, particularmente en pacientes con anemia de Fanconi y hemoglobinopatías. Actualmente se están estudiando nuevas aproximaciones para asegurar el injerto en esta población de enfermos”.
Mary Eapen y John Wagner “describieron los resultados actuales en niños con leucemia aguda, comparando los resultados observados en receptores de médula de donantes no emparentados y aquellos que recibieron TSCU.
A pesar de la no compatibilidad HLA, cada vez está más claro que en niños con leucemias agudas, la SCU es tan buena como la médula totalmente compatible (HLA 8/8 alelos), el “estándar de oro”. En ausencia de ensayos controlados aleatorios, estos son los datos más convincentes para apoyar el TSCU como una terapia de primera línea”.
En el séptimo artículo, Vinod Prasad y Joanne Kurtzberg “presentan los resultados del TSCU en niños con mucopolisacaridosis. Los índices de supervivencia y las evaluaciones neuropsicológicas después del trasplante han sido muy prometedoras”.
De la misma manera, en el siguiente artículo, Paul Orchard y Jakub Tolar “resumen los resultados del trasplante de SCU en niños y jóvenes adultos con leucodistrofia comparando los resultados después del trasplante de médula ósea”.
El injerto sigue siendo un problema en los síndromes de fallo medular y las hemoglobinopatías, por lo que se están evaluando nuevas estrategias para superar tal barrera.
Angela Smith y K. Scott Baker resumen, en un capítulo posterior, “los resultados del TSCU en niños con síndromes de inmunodeficiencia, describiendo resultados prometedores similares a los obtenidos para niños trasplantados con médula ósea”.
Claudio Brunstein y Mary Laughlin resumen “los resultados de trasplante de UCB en adultos con leucemia aguda y otras enfermedades malignas, tratadas bien con terapia mieloablativa o no mieloablativa (acondicionamiento de intensidad reducida). El trabajo hasta la fecha es muy prometedor en ambos escenarios”.
Dicho lo cual, estos resultados proporcionan la prueba de que el TSCU es útil, particularmente en aquellas situaciones en las que no está disponible un voluntario adulto no emparentado con una compatibilidad alelar de 8/8.
Finalmente, Hal Broxmeyer, quien proporcionó la información más convincente tanto in vitro como in vivo experimentando con ratones, lo cual supuso la base para los pasados ensayos clínicos, termina este número con predicciones acerca de hacia dónde irá el campo de estudio en un futuro.
“Dado que se espera que esta publicación de los Seminarios de Hematología no sólo revise acertadamente el estado actual del conocimiento, sino que nos ayude a imaginar dónde podría estar dentro de veinte años, es que me animo en el contexto de la pasión y el interés en aprender esta temática, a incluir estos comentarios que a mi modo de ver resultan cruciales”.
La monografía debe ser una puesta al día desde la mirada crítica del autor, sobre artículos de opinión y data bibliográfica, en la cual he intentado volcar aspectos históricos relevantes de la historia del uso de la sangre en la historia de la humanidad, la ciencia y la profesión médica, aportando mi opinión personal sobre los temas en cuestión. Así como al Dr. John Wagner le ha significado un asombroso trayecto, que comenzó con una llamada de teléfono de una abuela preocupada quien desesperadamente esperaba que la SCU pudiera proporcionar una mejor oportunidad a su nieto de 4 años, aquejado de una leucemia juvenil mielomonocítica, en mi caso también quedé marcado, cuando unos padres desesperados por ver la evolución desfavorable de su hija con diagnóstico de Beta Talasemia mayor, me contactaron para valorar el posible trasplante con SCU a punto de partida de su hermana por nacer.
Creo que no podemos subestimar el poder de nuestros pacientes y sus familias que nos obligan a intentar nuevas ideas que algunas veces revolucionan la práctica de la Medicina.
Lo lamentable es tener que transitar entre dos aguas, por un lado la de quienes en forma inescrupulosa y con falta total de conciencia científica prometen curas milagrosas, y aquellos que trabajando bien, con formación de excelencia, persisten en posturas o paradigmas inmodificables, creyendo ser los dueños de la verdad y considerando tener capacidad de jueces, observar y señalar.
A pesar de esto, y la historia de nuestra especie así lo mostró en diferentes épocas, el espíritu de aprendizaje, exploración, prueba – error y trabajo por el bienestar de nuestros pacientes y sus familias, debe preponderar sobre todo lo demás.
Siempre bajo el ala de la ética y responsabilidad profesional.
Claudio Darío Dufour
Médico UBA
MN 70466 MP 440744
Especialista en Hematología
Jefe de Unidad Trasplante de Progenitores Hematopoyéticos del HNPM
Jefe de Servicio Municipal de Hematología de Malvinas Argentinas
Presidente y co – fundador de Argencord, Un Cordón para la Vida, Asociación Civil Sin Fines de Lucro.
Asesor médico y técnico de Biocordcell Argentina
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Historia de la Transfusión Sanguínea, IV entrega. Por el Dr. Claudio Dufour.
Uso de las Células Madres en Trasplante
La Hematología y las Enfermedades de la Sangre
¿Qué es un trasplante de médula ósea?
Un trasplante de médula ósea es una terapia especial para pacientes que tienen cáncer u otras enfermedades que afectan a la médula ósea. Un trasplante de médula ósea consiste en tomar células que normalmente se encuentran en la médula ósea (células madre), filtrarlas y devolvérselas al paciente o a otra persona. El objetivo del trasplante de médula ósea es la transfusión de células sanas de la médula ósea a una persona después de que se ha eliminado su propia médula ósea enferma.
El trasplante de médula ósea aún no es una terapia de tratamiento estándar, pero se ha utilizado con éxito desde 1968 para tratar enfermedades como las leucemias, los linfomas, la anemia aplásica, los trastornos de inmunodeficiencia y algunos cánceres con tumores sólidos.
¿Qué es la médula ósea?
La médula ósea es el tejido esponjoso y blando que se encuentra dentro de los huesos. Es el medio para el desarrollo y almacenamiento de alrededor del 95 por ciento de las células sanguíneas del cuerpo.
Las células sanguíneas que producen otras células sanguíneas se llaman células madre. La más primitiva de las células madre se denomina la célula madre pluripotente, que es diferente del resto de las células sanguíneas en cuanto a las siguientes propiedades:
- Renovación - es capaz de reproducir otra célula idéntica a sí misma.
- Diferenciación - es capaz de generar una o más subseries de células maduras.
En un trasplante de médula ósea se necesitan las células madre.
¿Por qué es necesario un trasplante de médula ósea?
El objetivo de un trasplante de médula ósea es curar muchas enfermedades y tipos de cáncer. Cuando la médula de una persona se daña o se destruye como consecuencia de una enfermedad o tratamientos intensos de radioterapia o quimioterapia para el cáncer, puede ser necesario un trasplante de médula ósea.
Un trasplante de médula ósea puede utilizarse para:
- Sustituir una médula ósea enferma que no funciona por una médula ósea sana y funcional (para condiciones como la leucemia, la anemia aplásica y la anemia drepanocítica o de células falciformes).
- Sustituir la médula ósea y restaurar su función normal después de que se hayan administrado altas dosis de quimioterapia o radioterapia para tratar un cáncer. Este proceso a menudo se denomina “de rescate” (para enfermedades como el linfoma, el neuroblastoma y el cáncer del seno), base terapéutica denominado Trasplante autólogo (del propio paciente).
- Sustituir la médula ósea por una médula ósea funcional y sana genéticamente para prevenir más daño como consecuencia de una enfermedad genética (tal como el síndrome de Hurler y la adrenoleucodistrofia).
¿Cuáles son algunas de las enfermedades que pueden beneficiarse de un trasplante de médula ósea?
Las siguientes enfermedades son las que normalmente se benefician de un trasplante de médula ósea:
- Leucemias.
- Anemia aplásica grave.
- Linfomas.
- Mieloma múltiple.
- Enfermedades de inmunodeficiencia.
- Cánceres con tumores sólidos, como el cáncer del seno o de ovarios.
Sin embargo, los pacientes experimentan las enfermedades de forma diferente, y puede que un trasplante de médula ósea no sea apropiado para todas las personas que padecen estas enfermedades.
¿Cuáles son los diferentes tipos de trasplantes de médula ósea?
Existen tipos diferentes de trasplantes de médula ósea dependiendo de quién sea el donante. Los diferentes tipos de trasplante de médula ósea incluyen los siguientes:
- Trasplante autólogo de médula ósea
El donante es el mismo paciente. Las células madre se obtienen del paciente ya sea recogiéndolas de la médula ósea o por aféresis (células madre de la sangre periférica), y luego volviendo a dárselas al paciente después de un tratamiento intensivo. A menudo el término “rescate” se utiliza en vez de “trasplante”. - Trasplante alogénico de médula ósea
El donante tiene el mismo tipo genético que el paciente. Las células madre se toman por extracción de la médula ósea o por aféresis (células madre de la sangre periférica) de un donante que coincide genéticamente, normalmente un hermano o hermana. Otros donantes para los trasplantes alogénicos de médula ósea incluyen los siguientes: - El padre o la madre - hay una coincidencia haploide-idéntica cuando el donante es un progenitor y la coincidencia genética es idéntica al receptor en al menos el cincuenta por ciento.
- Un hermano gemelo - un trasplante singénico es un trasplante alogénico de un hermano gemelo. Se considera que los gemelos tienen una coincidencia genética completa para un trasplante de médula ósea.
- Trasplante de médula ósea de desconocidos (donantes voluntarios y altruistas de bancos internacionales) – las células madre o de médula ósea coincidentes genéticamente son de un donante desconocido. Los donantes desconocidos se encuentran a través de los registros nacionales de médula ósea.
- Trasplante de sangre del cordón umbilical
Las células madre se obtienen del cordón umbilical inmediatamente después del nacimiento de un bebé. Estas células madre se reproducen en células sanguíneas funcionales y maduras de forma más rápida y eficaz que las células madre extraídas de la médula ósea de otro niño o adulto. Las células madre son examinadas, clasificadas, contadas y congeladas hasta que estén listas para ser trasplantadas.
¿Cómo coinciden un donante y un receptor?
La coincidencia consiste en tipificar el antígeno leucocitario humano (su sigla en inglés es HLA). Los antígenos de la superficie de estos glóbulos blancos especiales determinan la composición genética del sistema inmunológico de una persona. Existen al menos 100 antígenos HLA; sin embargo, se cree que hay unos cuantos antígenos principales que determinan si un donante y un receptor coinciden. Los otros se consideran “menores” y su efecto en un trasplante exitoso no está tan bien definido.
Los investigadores están todavía estudiando el papel que todos los antígenos juegan en el proceso del trasplante de médula ósea. Cuanto más antígenos coincidan, mejor es el injerto de la médula donada. El injerto de las células madre se produce cuando las células donadas van hacia la médula y empiezan a producir nuevas células sanguíneas.
¿Cómo se recolectan las células madre?
Un trasplante de médula ósea se realiza transfiriendo células madre de una persona a otra. Las células madre pueden recolectarse de las células que circulan en la sangre (el sistema periférico) o de la médula ósea.
- Las células madre de la sangre periférica se recolectan por aféresis, un proceso en el cual el donante es conectado a una máquina especial que separa las células mediante una aguja introducida en la vena. La sangre se extrae de una vena y circula por la máquina que retira las células madre, y se le devuelven la sangre y el plasma restantes al donante a través de otra aguja introducida en el brazo opuesto.
Pueden necesitarse varias sesiones para recolectar suficientes células madre con el fin de asegurar las probabilidades de éxito del injerto en el receptor. Puede administrársele un medicamento al donante durante aproximadamente una semana antes de la aféresis, el cual estimulará la médula ósea para que aumente la producción de nuevas células madre. Estas nuevas células madre saldrán de la médula y entrarán en el sistema de sangre periférica o circulante.
En los casos de trasplante autólogo, las células madre se conservan en tanques de nitrógeno líquido hasta el momento de ser requeridas para el trasplante
- Recolección de la médula ósea: La recolección de médula ósea consiste en recolectar células madre con una aguja colocada en el centro blando de la médula ósea. La mayoría de los puntos utilizados para obtener médula ósea están situados en los huesos de la cadera y el esternón. El procedimiento se realiza en el quirófano. Se anestesiará al donante durante el proceso y no sentirá la aguja. Durante la recuperación, el donante puede experimentar algún dolor en las zonas donde se introdujo la aguja. Si el donante es el mismo paciente, se llama un trasplante autólogo de médula ósea. Si se planea un trasplante autólogo, se recolectarán previamente las células madre de la sangre periférica (aféresis) o de la médula ósea, se contarán, se examinarán y se prepararán para su infusión.
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Historia de la Transfusión Sanguínea, III entrega. Por el Dr. Claudio Dufour.
Científicos claves en la Historia de la Medicina Transfusional
Karl Landsteiner (1868-1943) Estudió medicina en su ciudad natal entre 1885 y 1891, año en el que se graduó. Desde el principio se interesó por los estudios de química, gracias a la influencia de Ernst Ludwig (1842-1915). Con el fin de mejorar su formación en este campo pasó un largo periodo de tiempo en Alemania y Suiza en los laboratorios de Arthur Rudolf Hantzsch (1857-1935), en Zurich; Emil Fischer (1852-1919), en Wurzburg; y con Eugen von Bamberger (1858-1921) en Munich. Durante estos años publicó varios trabajos.
Regresó luego a su Universidad. Allí hizo el doctorado con Otto Kahler (1849-1893) en la segunda cátedra de clínica médica. Entre 1894 y 1895 estuvo con el profesor checo de cirugía Eduard Albert (1841-1900). En 1896 y 1897 fue asistente de Max von Gruber (1853-1927) en el Instituto de Higiene. Dos años después pasó al Departamento de Anatomía patológica que dirigía A. Weichselbaum (1845-1920), que había descubierto la causa de la meningitis bacteriana (meningococo de Weichselbaum). También trabajaba Eugen Fraenckel (1853-1925), descubridor entre otros del que se llamó Bacillus fraenkeli, y posteriormente Clostridium perfringens. Landsteiner fue contratado para realizar necropsias. Aunque estaba en un departamento de patología su trabajo tenía un fuerte componente fisiopatológico. En 1908 Weichselbaum favoreció que le nombraran director de los laboratorios del Wilhelminaspital, de Vienna.
Permaneció allí hasta 1919. Desde 1911 fue también profesor de anatomía patológica de la Universidad de Viena, pero sin salario.
Finalizada la primera guerra mundial, las condiciones para seguir trabajando en Viena eran muy difíciles. Decidió marchar a Holanda, La Haya, donde fue contratado en un pequeño hospital católico, el R.K. Ziekenhuis. Más tarde se incorporó al Instituto Rockefeller de Investigación Médica de Nueva York, donde se trasladó con su familia. Permaneció allí hasta su jubilación en 1939 aunque siguió ligado al centro como emérito. Diez años antes obtuvo la nacionalidad americana. En Nueva York colaboró con varias personas con las que publicó trabajos notables, como Philip Levine (1900-1927) y Alexander S. Wiener (1907-1976).
Se dice que Landsteiner fue una persona tímida y con mucha autocrítica. Fue un gran lector y un excelente pianista. Recibió varias distinciones como la Medalla Paul Ehrlich, el premio de la Fundación Han Aronson, la Legión de honor francesa, y fue nombrado doctor honoris causa de las Universidades de Cambridge, Chicago, Universidad Libre de Bruselas y Harvard. También perteneció a varias sociedades científicas como la National Academy of Science, la American Philosophical Society, la American Society of Naturalists, la American Society of Immunologists, la Academia de Medicina de Francia, la New York Academy of Medicine, la Royal Society of Medicine, la Medical Chirurgical Society of Edimbourgh, la Sociedad Belga de Biología, la Real Academia danesa de Ciencias, la Academia dei Lincei, etc. Prácticamente murió en su laboratorio de Nueva York “con la pipeta en la mano”. Le sorprendió una trombosis coronaria y murió dos días después en el hospital, el 26 de junio de 1943. Nada se dijo en su país natal y en Alemania hasta finalizada la segunda gran guerra.
Desde el principio el tema que llamó la atención a Landsteiner fue el de la inmunología y la serología. Sus áreas de trabajo fueron, por tanto, la química, la anatomía patológica, la patología experimental y la ya mencionada inmunología. En el año 1900 publicó en el Zentralblatt für Bakteriologie la nota de investigación “Zur Kenntniss der antifermentativen, lytischen und agglutinierenden Wirkungen der Blutserums und der Lymphe”, en la que explica lo que ahora conocemos como reacción de los anticuerpos en el suero sanguíneo, con un comentario sobre la aglutinación de los hematíes de algunas personas por el suero de otras. Un año después se refería en otra nota breve (“Ueber Agglutinationserscheinungen norma- len menschlichen Blutes”) publicada en el Wiener klinische Wochenschrift, a tres grupos sanguíneos humanos, el A (que posee el antígeno A y el anticuerpo anti-B), el B (que posee el antígeno B y el anticuerpo anti-A), y el C (más tarde rebautizado 0, que carece de antígenos, pero tiene anticuerpos anti-A y anti-B). Utilizó los sueros y células de seis personas que trabajaban en su laboratorio, incluido él. Como compañeros de trabajo tuvo a Erdheim Jakob (1874-1937), Oskar Stoerck (1870-1926), Alfred Decastello y Adriano Sturli (1873-1964). Estos dos últimos describieron poco después el grupo AB sin poder aglutinante.
Los hallazgos de Landsteiner permitieron establecer sobre fundamentos científicos sólidos la práctica de la transfusión. Recordemos que el cirujano berlinés Albert Landerer empleó suero salino en 1881 para sustituir la sangre perdida durante las intervenciones. Lo mismo hicieron Víctor Horsley (1857-1916) y L.G. Wooldridge. Los primeros en realizar transfusiones teniendo en cuenta los hallazgos de Landsteiner fueron George Washington Crile (1864-1943) con su método de transfusión directa arteria-vena (1906) y A.R. Kimpton y J.H. Brown que iniciaron la transfusión indirecta mediante la conservación de la sangre en sus tubos parafinados en 1913.
Por esos años, en 1914, A. Hustin y L. Agote observaron el efecto anticoagulante del citrato sódico, que hizo posible la transfusión de sangre conservada. Estos hallazgos fueron importantes durante la primera gran guerra. Pudieron realizarse intervenciones en el corazón, el aparato circulatorio y el respiratorio. También se utilizó el frío para conservar la sangre. La idea de Landerer de utilizar suero salino en vez de sangre también continuó vigente.
La aclaración de los grupos sanguíneos fue igualmente de utilidad para la medicina legal y forense, en lo que se refiere a la determinación de la paternidad y en los casos de asesinato.
En el año 1930 a Landsteiner le fue concedido el Premio Nobel de Medicina y Fisiología por el descubrimiento de los grupos sanguíneos en la especie humana. Este hecho tuvo una repercusión de gran alcance para la clínica.
Las contribuciones de Landsteiner al conocimiento de las relaciones entre estructura química y especificidad serológica resultó clave y muy importante.
Mientras estuvo en los laboratorios del Wilhelminaspital empezó a interesarse en la poliomielitis. Esta enfermedad fue la primera de tipo virósica del sistema nervioso descrita en la clínica y el laboratorio. Landsteiner estudió su transmisión en los monos. En 1909 publicó con Erwin Popper (1879-1955) “Uebertragung der Poliomyelitis acuta auf Affen”, en el Zeitschrift für Immunitatsforschung und experimentelle Therapie.
Mostró con el microbiólogo rumano del Instituto Pasteur, Constantin Levaditi (1874-1953), que se trataba de un virus filtrable en un trabajo que apareció en el Wiener klinische Wochenschrift. Levaditi lo cultivó in vitro sobre fibroblasto en 1913.
Asimismo Landsteiner investigó la sífilis. En colaboración con Finger estudió de forma experimental esta enfermedad en los monos. Demostró que la reacción de Wassermann podía obtenerse también con extractos de órganos no sifilíticos. Introdujo la microscopía de campo oscuro para identificar las espiroquetas en 1906. Con Viktor Mucha publicó “Zur Technik der Spirochaeten Untersuchung” en el Wiener klinische Wochenschrift.
Cuando Landsteiner estuvo en La Haya se interesó por los haptenos, sustancias de pequeño peso molecular que por sí mismas no inducen la formación de anticuerpos, pero que unidos a una proteína transportadora como la albúmina estimulan una reacción inmunitaria. Un hapteno es la parte de un antígeno que por sí solo no dispara la respuesta inmunitaria, pero sí posee especificidad. El descubrimiento de este fenómeno fue muy importante para la inmunidad y Landsteiner se dio cuenta de él estudiando las reacciones alérgicas. Posteriormente, cuando ya se encontraba en los Estados Unidos, siguió profundizando en el conocimiento de la inmunidad y de la alergia. Investigó las dermatitis de contacto por reacciones alérgicas a sustancias externas que penetran en la piel. En 1927 Landsteiner y Philip Levine (1900-1987) publicaron en los Proceedings of the Society for Experimental Biology and Medicine el trabajo “A new agglutinable factor differentiating individual human bloods”, donde daban noticia del descubrimiento de los aglutinógenos M, N y P.
En el Rockefeller siguió estudiando las bases químicas de la especificidad inmunológica. También desarrolló otras líneas. Con Philip Levine y Alexander Solomon Wiener (1907-1976) continuó profundizando en el conocimiento de los grupos sanguíneos y pronto descubrieron el factor Rh o Rhesus, que muchos humanos comparten con los monos rhesus y que era el responsable de una temida forma de la enfermedad hemolítica de los niños. En 1927 había publicado con Levine Philip Levine (1900-1987) el trabajo “A new agglutinable factor differentiating individual human bloods”, donde daban noticia del descubrimiento de los aglutinógenos M y N. En 1940 Landsteiner publicó con Wiener el artículo “An agglutinable factor in human blood recognized by immune sera for rhesus blood”. en los Proceedings of the Society for Experimental Biology and Medicine en 1940.
Landsteiner colaboró también en el Rockefeller con el inmunólogo Merrill W. Chase (1905-2004) y con W.R. Strutton. En 1934 publicaron un artículo en el The Journal of Immunology que llevaba por título “An Agglutination Reaction Observed with Some Human Bloods, Chiefly Among Negroes”, donde daban noticia del factor de la sangre que se encuentra en los negros y que se llama factor Hu y He o de Hunter-Henshaw. Los anticuerpos anti_Hu y anti-He se producen cuando se inyectan los hematíes del sujeto en conejos.
Landsteiner llegó a publicar en torno a los trescientos cincuenta trabajos. En 1933 todavía apareció el libro que resumía las investigaciones que desarrolló sobre las reacciones antígeno-anticuerpo: Die Spezifizität der serologischen Reaktionen, que se tradujo al inglés en 1936 con el título The specificity of serological reactions. Alcanzó varias reediciones. Antes de morir todavía revisó la edición ampliada en la que se incluía el capítulo de su amigo Linus Paulig: “Molecular Structure and Intermolecularforces”.
Un científico argentino, también fue parte relevante de la Historia de la Medicina Transfusional:
Dr. Luis Agote (1868-1954)
Luis Agote nació en Buenos Aires el 22 de setiembre de 1868. Ingresó a la Facultad de Medicina en 1887 e inició su carrera hospitalaria como practicante honorario de vacuna, de carácter obligatorio, y luego continuó como practicante rentado, practicante menor y mayor en 1890 y 1892 respectivamente, en el hospital San Roque.
En 1893 terminó como practicante mayor en el hospital de Clínicas. Simultáneamente fue designado en 1889 como director de Anatomía Descriptiva de la Facultad. Graduado en el año 1893, presentó su tesis de doctorado que versó sobre “Las hepatitis supuradas”. Fue designado como secretario del Departamento Nacional de Higiene y en 1895 fue nombrado director del Lazareto Martín García.
Para esa época comenzó a concentrar su actividad en la clínica médica y en 1899 fue designado médico de sala del hospital Rawson, donde posteriormente sería jefe. En 1905 fue nombrado Profesor Suplente de la Facultad de Medicina. En 1914 inauguró el Instituto Modelo de Clínica Médica, que llevó a cabo un vasto programa de investigación, enseñanza y asistencia, tratando de producir trabajos que significaran puentes entre la investigación científica de avanzada y su aplicación a la clínica médica. Investigador de alma, estudió el uso del suero”Behring” en el tratamiento de la difteria.
Culminó su carrera como profesor de la cátedra de Clínica Médica en 1915, hasta que se retiró en 1929.
Sus inquietudes políticas lo llevaron a ocupar el cargo de legislador en la Cámara de Diputados en 1910 y 1916 y se deben a su iniciativa, entre otras, las siguientes leyes:
- Creación del Instituto Modelo de Clínica Médica en 1911.
- Anexó del Colegio Nacional de Buenos Aires a la Universidad.
- Fundación de la Universidad Nacional del Litoral.
- Institución del Patronato Nacional de menores abandonados y delincuentes en 1919.
Alternando su actividad política con la de médico, fue director del Instituto Modelo de Clínica Médica del hospital Rawson, al que le imprimió un carácter dinámico donde sus colaboradores se esforzaban para producir trabajos científicos de experimentación y de clínica.
La otra cara de Agote, además de la de político, médico, docente e investigador, fue la de escritor. Sus principales obras fueron:
- “Nerón, los suyos y su época” a un estudio psicopatológico, en1912.
- “Augusto y Cleopatra”.
- “Ilusión y realidad”, un libro de poemas.
- “Mis Recuerdos”, sus relatos autobiográficos.
Una mirada a sus escritos, muchos de ellos reflejados en los Anales del Instituto Modelo de Clínica Médica.
Entre sus obras pueden citarse:
- La úlcera gástrica y duodenal en la República Argentina, publicado en 1916.
- La litiasis biliar, el mismo año.
- Estudio de la higiene pública en la República Argentina, una memoria del Departamento Nacional de Higiene.
Su trabajo médico más trascendente fue “Nuevo método sencillo para realizar transfusiones de sangre”, publicado en1914. Este trabajo es un ejemplo, tal vez el más importante, por lo que significó para nuestra escuela médica y cuyos beneficios excedieron la frontera de nuestro país para contribuir universalmente al beneficio de la humanidad.
Landsteiner, para entonces, ya había descubierto los grupos sanguíneos del sistema ABO. Agote trataba de encontrar una solución al desafío que le planteaba dominar las hemorragias en los hemofílicos. Junto a su colaborador, el médico laboratorista Lucio Imaz Appathie, ya mencionado en la introducción de esta monografía, había realizado numerosos experimentos en animales investigando caminos inversos a los que ya se habían probado sin éxito, como colocar la sangre en recipientes especiales o mantenerla a una temperatura específica y constante. Su idea fue buscar un componente, que añadido a la sangre no permitiera el proceso de coagulación.
Después de numerosos fracasos, observó que el citrato de sodio no permitía la formación de coágulos y además no era tóxico como la hirudina, la peptona o el oxalato de sodio. Agote se hizo transfundir sangre para demostrar que su método era inocuo.
La primera transfusión con sangre citratada realizada con éxito en el hombre tuvo lugar el 9 de noviembre de 1914, en un paciente con tuberculosis pulmonar que ocupaba la cama 14 de la sala Fernández del Instituto Modelo. Los aspectos técnicos del procedimiento fueron manejados por el Dr. Ernesto V. Merlo con la sangre extraída a Ramón Mosquera, el portero del Instituto.
El 15 de noviembre, cinco días más tarde, a modo de demostración pública transfundió con total éxito a una paciente anémica grave, una parturienta que había tenido serias hemorragias por haber tenido placenta previa.
Previamente trescientos centímetros cúbicos de sangre del donante, el señor Maclica, fueron mezclados con citrato sódico al 25%. Fueron testigos directos de aquel hecho el Dr. Epifanio Uballes, rector de la Universidad de Buenos Aires; el Dr. Luis Guemes, decano de la Facultad de Medicina; Baldomero Somer, Director General de la Asistencia Pública y el Intendente Municipal, Dr. Enrique Palacio.
Además todo el personal del Instituto tuvo la oportunidad de participar de este hecho; también de los profesores de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires y de numerosos médicos y cirujanos. La paciente, tres días más tarde, se fue a su casa restablecida.
Decía Agote: “1) Debe garantizarse de la salud del donante; 2) extraer aproximadamente 300 cm3 de sangre del donante por medio de una cánula de platino de un milímetro de diámetro interno de la vena del pliegue del codo; 3) mezclar la sangre recogida, por cada cien gramos de sangre un gramo de la solución de citrato neutro de soda al 25%. Conviene colocar previamente en el recipiente, cualquiera sea la cantidad de sangre, tres gramos de la solución indicada, para que la mezcla sea inmediata. Agitar suavemente y calentar con agua caliente el recipiente. Éste puede ser un aparato común de dermoclisis; 4) inyectar la mezcla en el brazo del paciente siguiendo la técnica común de las inyecciones por vía endovenosa.
La extracción de trescientos gramos de sangre en un individuo medianamente robusto es fácilmente tolerable. Para evitar todo posible temor de síncope o de desfallecimiento, puede hacerse previamente una enteroclisis de suero -trescientos gramos- o inyectar después de la extracción de sangre y bajo la piel igual cantidad de solución salina en la vena del donante.
La absorción del suero por el recto es casi simultánea con la sangría, de modo que aquél conservará en todo momento su equilibrio circulatorio”.
La anticoagulación in vitro de la sangre permitió las innumerables transfusiones que se realizaron en la Primera Guerra Mundial, cuando se agregaron otros dos pasos claves: la refrigeración y la preservación de sustancias adicionales como la glucosa que impedían la hemólisis y permitían su traslado a los hospitales de campaña.
El mismo día, en un acto de sensibilidad y solidaridad envió detalles de su trabajo al diario La Prensa y, a través de éste, al New York Herald, que publicó un extracto el 15 de noviembre de 1914. Al mismo tiempo, Agote comunicó formalmente la novedad a las representaciones diplomáticas en Buenos Aires: la Legación Imperial de Alemania, la Legación Imperial y Real de Austria-Hungría, al Consulado General del Imperio Otomano, a la Legación Británica en Buenos Aires, a la Legación de la República Francesa, a la Legación Imperial de Rusia y a la Legación de Bélgica. Todas acusaron nota de haber recibido la comunicación.
Polémica estéril
El cirujano norteamericano Richard Lewisohn, del Mount Sinaí Hospital y el investigador belga Alfred Hustin, de la Academia de Ciencias Biológicas y Naturales de Bruselas, se atribuyeron la prioridad del descubrimiento. Se produjo una larga controversia entre Agote y los científicos mencionados, acumulándose entrevistas, artículos, comunicaciones y citas en distintas revistas médicas sobre la discutida prioridad.
Es posible que Lewisohn haya despreciado el origen y el autor del descubrimiento uso del citrato de sodio en las transfusiones de sangre. Puede ser que después de leer el resumen que Agote había enviado al diario New York Herald, publicado el 15 de noviembre de 1915, Lewisohn revisara la literatura y encontrase el trabajo pionero de Hustin que, sin embargo, aconsejaba una dilución ineficaz, o el de Weil que tampoco llegó a progresar. Más de 40 años después, en una publicación retrospectiva, Lewisohn analizaría la etapa del descubrimiento y mencionaría que para la misma época, Luis Agote en Buenos Aires había publicado resultados similares de modo independiente, comentando apenas filosóficamente que “cuando una idea está madura se le ocurre a varias personas simultáneamente”.
La cronología y la crónica de los hechos son suficientemente claros, y si el método debiera tener un nombre, el de los tres investigadores que trabajaron simultáneamente en el tema, resultaría oportuno.
Nos quedamos pensando en su genio de investigador y su tenacidad, y especialmente en su generosidad, al facilitar a la humanidad en guerra su descubrimiento. Falleció en Buenos Aires el 12 de noviembre de 1954.
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Historia de la Transfusión sanguínea, II entrega. Por el Dr. Claudio Dufour
Desarrollo de los Bancos de Sangre.
Aunque las transfusiones tuvieron que ser hechas directamente del donante al receptor antes de la coagulación, en la década de 1910 se descubrió que mediante la adición de anticoagulantes y la climatización de la sangre, era posible almacenarla durante algunos días, abriendo así el camino para que los primeros bancos de sangre se desarrollaran.
La primera transfusión directa no se llevó a cabo hasta el 27 de marzo de 1914 por el médico belga Albert Hustin, que utilizó citrato de sodio como anticoagulante. La primera transfusión de sangre con la sangre que había sido almacenada y refrigerada se realizó en enero en 1916 por Oswald Esperanza Robertson, un investigador médico y oficial del Ejército de EE.UU. Resultó ser el primer establecimiento de banco de sangre en Francia durante la Primera Guerra Mundial
La primera institución académica dedicada a la ciencia de la transfusión de sangre fue fundada por Alexander Bogdanov en Moscú en 1925. Bogdanov fue motivado, al menos en parte, por la búsqueda de la eterna juventud, y comentó con satisfacción en la mejora de la vista, la suspensión de la calvicie, y otros síntomas positivos después de haber recibido 11 transfusiones de sangre completa.
De hecho, tras la muerte de Vladimir Lenin, a Bogdanov se le encomendó el estudio del cerebro de Lenin, con miras a resucitar el líder bolchevique fallecido. Trágicamente, pero quizás no imprevisible, Bogdanov perdió la vida en 1928 como resultado de uno de sus experimentos, cuando la sangre de un estudiante que sufre de malaria y la tuberculosis, se le dio en una transfusión. Algunos estudiosos (por ejemplo, Loren Graham) han especulado que su muerte podría haber sido un suicidio, mientras que otros lo atribuyen a incompatibilidad de grupo sanguíneo, que todavía para esos tiempos, no era un hecho cabalmente conocido.
La era moderna
Siguiendo el ejemplo de Bogdánov, la Unión Soviética creó un sistema nacional de bancos de sangre en la década de 1930. Noticias de la experiencia soviética llegaron a Estados Unidos, donde en 1937 Fantus Bernard, Director de la Terapéutica en el Hospital del Condado de Cook en Chicago, estableció el banco de sangre de hospitales por primera vez en los Estados Unidos. En la creación de un laboratorio del hospital que conserva y se almacena la sangre de los donantes, Fantus se originó el término “banco de sangre”. En pocos años, los bancos de sangre hospitalarios y comunitarios se establecieron en los Estados Unidos.
A fines de 1930 y principios de 1940, la investigación del Dr. Charles R. Drew ‘s llevó al descubrimiento de que la sangre pudiera ser separada en plasma de la sangre y los glóbulos rojos y el plasma que podrían ser congelados por separado. La sangre almacenada de esta manera duró más y fue menos probable que se contamine. Nacía la era de la Medicina Transfusional por hemocomponentes, y comenzaba a alejarse el uso de sangre entera.
Otro avance importante se produjo en 1939-40, cuando Karl Landsteiner, Wiener Alex Levine Philip, y Stetson redescubrieron y ampliaron los conocimientos sobre el sistema del grupo sanguíneo Rh, que resultó ser la causa de la mayoría de las reacciones transfusionales hasta ese momento, tal como mencioné en párrafos precedentes. Tres años más tarde, la introducción por JF Loutit y Patrick L. Mollison de ácido-citrato-dextrosa (ACD) en solución, lo que reduce el volumen del anticoagulante, permitió que las transfusiones de grandes volúmenes de sangre fueran más inocuas, a la vez de permitir el almacenamiento por periodos más prolongados.
Carl Walter y WP Murphy, Jr., presentaron la bolsa de plástico para la recolección de sangre en 1950. Sustitución de las botellas de vidrio rompible con bolsas de plástico resistente permitió la evolución de un sistema de recolección capaz de preparación fácil y segura de los componentes de la sangre múltiples desde una sola unidad de sangre total.
Así se logró extender la vida útil de la sangre almacenada, utilizando un conservante (anticoagulante CPDA-1), introducido en 1979, lo que aumentó las posibilidades del suministro de sangre y derivados, así como facilitar y compartir recursos entre los bancos de sangre.
A partir de 2006, había cerca de 15 millones de unidades de sangre transfundida por año solo en los Estados Unidos.
Historia de Bancos de Sangre – visión de USA
- Ideas antiguas siguen siendo hoy utilizadas:
La verdadera naturaleza y función de la sangre estaba envuelta en el misterio del cuerpo. Los antiguos creían que la sangre era el más importante de los cuatro “humores”, asiento y la fuente de las pasiones.
Algunas de nuestras expresiones cotidianas son sobrevivientes de estas antiguas creencias: una persona es “sangre caliente”, si es fácilmente despertada su ira, o de “sangre fría”, si es despiadado y calculador. “Mala sangre” se utiliza para describir el resentimiento y el deseo de venganza.
- Derramamiento de sangre todavía es común en finales de 1700:
Incluso tan tarde como el momento del nacimiento de nuestro país, la sangría era una práctica médica universal. Se creía generalmente que las cantidades excesivas de sangre causado todo tipo de males corporales, en particular la fiebre. Aplicaciones demasiado entusiastas de esta “cura”, sin duda aceleró el final prematuro de muchas de las víctimas. Los remedios herbarios se utilizaban ampliamente para “adelgazar la sangre”, especialmente en la primavera. Usted puede incluso tener recuerdos de su té de hierbas de las abuelas, o el azufre y melaza.
- Francia, 1667: Transfusión de sangre humana documentada:
El uso de sangre humana para tratar la enfermedad y el trauma se inició en Francia, 1667. Jean-Baptiste Denis como había mencionado en la introducción documentó una transfusión directa de sangre humana, a tan sólo 40 años después de que William Harvey descubriera el sistema circulatorio. Estos primeros actos transfusionales directos de los donantes a los pacientes a menudo resultaban desastrosos, ya que no era posible predecir la compatibilidad entre donante y receptor.
- Alemania (1900) Descubrimiento de los grupos sanguíneos:
El científico alemán Dr. Karl Landsteiner descubrió que había diferentes grupos sanguíneos. Se clasifican los grupos, como los tipos A, B y O. Dado que se encontró con que todos los seres humanos caen en uno de estos grupos, el sistema ABO siempre una respuesta al enigma de por qué algunas transfusiones había trabajado y no los demás.
- Chicago, 1936: primer banco de sangre de EE.UU:
El primer Banco de Sangre real, se organizó en el Hospital Cook de Chicago. El denominado “Irwin Memorial Blood Bank” fue el primer centro de banco de sangre basado en la comunidad y se estableció en San Francisco en 1941. Otros se fundaron en todas partes del país durante la década siguiente. Estos Bancos de Sangre comenzaron a desarrollarse y expandirse con el regreso de los médicos que habían visto la efectividad de la terapia de transfusión en la primera línea de batalla en la Segunda Guerra Mundial. Así comenzaron a exigir que la sangre esté disponible para el tratamiento de sus pacientes.
El Dr. Charles Drew fue un pionero en la conservación de plasma sanguíneo. Además, fue un factor importante para el avance de los bancos de sangre en los Estados Unidos. Él ayudó mucho con la terapia de restitución, con el suministro de unidades de plasma para las víctimas de la Segunda Guerra Mundial II.
- Asociación Americana de Bancos de Sangre, Fundada de 1947:
La Asociación Americana de Bancos de Sangre (AABB) se organizó para apoyar y fomentar la investigación continuada en el uso de la sangre y sus componentes, fomentando el intercambio de información científica y desarrollando normas de buenas prácticas para bancos de sangre. En 1948, la Cruz Roja Americana comenzó a operar un programa de sangre a gran escala para recoger y distribuir la sangre a los pacientes que lo necesitan.
- Bolsa de sangre de plástico inventado, 1953:
Los Bancos de sangre ganaron un nivel mayor de sofisticación con la introducción de la bolsa de sangre de plástico. Invención de la compañía Fenwal, la bolsa de de plástico con sus bolsas satélite para colecta, procesamiento y stockeo, hizo que sea más práctico el tratamiento de problemas específicos de separación y utilización de los diversos componentes de la sangre.
- Los avances científicos: Promover la utilización de sangre, donaciones:
En 1915, Richard Lewisohn encontró que el citrato de sodio agregado a la sangre recién extraída evitaba la coagulación. Este descubrimiento permitió que la sangre extraída de un donante sea almacenada y dispuesta para la transfusión a un paciente más tarde.
El progreso hacia un suministro de sangre donada exclusivamente por voluntarios, junto con mejoras en las pruebas de hepatitis, ha aumentado significativamente la garantía del paciente que la sangre transfundida y componentes de la sangre son de la más alta calidad.
- Centros de Sangre de Estados Unidos:
En 1962, siete centros comunitarios de sangre se reunieron con la ayuda de los hospitales locales, médicos y grupos cívicos para establecer Centros de Sangre de Estados Unidos. La experiencia médica, servicio al cliente y una filosofía de banca comunitaria, generó un avance y desarrollo local relevante para la historia reciente de la medicina en Estados Unidos, que pronto se expandió al resto de América.
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Historia de la Transfusión Sanguínea, I entrega. Por el Dr. Claudio Dufour
Compartimos con ustedes una monografía realizada por el Dr. Claudio Dufour, Sub Director Médico de BioCells.
Aqui va la primer entrega:
“Historia de la Transfusión Sanguínea: Del soporte vital clásico a la utilización de las Células Madres para Trasplante y Medicina Regenerativa”
Autor: Claudio Darío Dufour
Médico UBA
Medicina Interna
Especialista Jerarquizado en Hematología
Trasplante de Progenitores Hematopoyéticos
Magister en Gestión y Administración de Sistemas y Servicios de Salud,
Fundación Favaloro
Especialista en Medicina del Deporte UBA
El propósito de esta Monografía es valorar los antecedentes históricos que llevaron a principios del 1900 a establecer opciones clínicas e inmunohematológicas de seguridad biológica, para desarrollar una terapéutica vital: la transfusión sanguínea, hoy denominada de hemocomponentes, como herramienta de soporte médico clave.
A las primeras experiencias, muy distantes de nuestra realidad, entre otras cosas determinadas por la evolución en seguridad biológica, se sumó un proceso de avance en el conocimiento científico, reflejado en las prácticas actuales:
- Bancos de Sangre Modernos
- La evolución sorprendente en las técnicas de Aféresis
- Trasplantes a punto de partida de Células Madre de la Sangre, provenientes de
Médula Ósea, Sangre Periférica y Sangre Placentaria / Cordón Umbilical
- Bancos de Sangre de Cordón Umbilical: Públicos, Privados y Mixtos
- Terapia Celular: Medicina Regenerativa e Ingeniería de Tejidos
En un periodo de tiempo minúsculo para la extensa periodización de la historia de nuestro mundo y sus integrantes, así se llegó en el siglo XX a un extraordinario desarrollo, donde el ser, el hacer y el pensar, consolidaron una cultura en el manejo de la sangre y sus componentes, incluidas las células madre, para lo que hoy en nuestros días conocemos como Medicina Transfusional Moderna y Terapia Celular (trasplante y medicina regenerativa).
Una evolución sorprendente y maravillosa, que desde mi perspectiva tiene 6 momentos históricos clave:
- En el invierno de 1667 cuando el paciente Antoine Mauroy, un lunático, fue llevado ante Jean-Baptiste Denis, insigne médico del rey Luis XIV de Francia. El facultativo disponía del “remedio” ideal para la locura: una transfusión de sangre de ternero, con la que esperaba calmar al paciente
- Siglo XIX cuando resurgió la transfusión, defendida principalmente por el obstetra inglés James Blundell, quien resucitó el interés por dicho método al mejorar las técnicas, utilizar instrumental más avanzado e insistir en el uso exclusivo de sangre humana.
- Pero fue en 1873, cuando el médico polaco F. Gesellius frenó el reavivamiento de las transfusiones al publicar un inquietante descubrimiento: habían ocasionado la muerte a más de la mitad de sus receptores. Al conocerse estos datos, el procedimiento fue blanco de las críticas de eminentes galenos, de modo que volvió a decaer su popularidad. En 1878, un médico francés, Georges Hayem, perfeccionó una solución salina que en su opinión podría utilizarse como sucedáneo de la sangre y que, a diferencia de esta, no acarreaba efectos secundarios, no se coagulaba y era fácil de transportar. Como es lógico, la solución salina de Hayem llegó a utilizarse extensamente.
- En 1900, el patólogo austriaco Karl Landsteiner descubrió la existencia de los tipos de sangre, y constató que estos no son siempre compatibles entre sí. No era de extrañar que tantas transfusiones hubieran acabado en tragedia. Pero a partir de aquel momento era posible evitarlo con solo asegurarse de que los tipos del donante y el receptor fuesen compatibles. Con este conocimiento, los médicos recuperaron la confianza en las transfusiones, justo a tiempo para la I Guerra Mundial.
- Descubrimiento clave por un científico argentino: Dr. Luis Agote, preocupado por el problema de las hemorragias en pacientes hemofílicos, encaró el problema de la conservación prolongada de la sangre con la colaboración del laboratorista Lucio Imaz. Sus primeros intentos, como el uso de recipientes especiales y el mantenimiento de la sangre a temperatura constante, no dieron resultado. Buscó entonces alguna sustancia que, agregada a la sangre, evitara la coagulación. Luego de muchas pruebas de laboratorio in vitro y con animales, Agote, aunque sin conocer el origen bioquímico del comportamiento, encontró que el citrato de sodio (sal derivada del ácido cítrico) evitaba la formación de coágulos. Esta sustancia, además, era tolerada y eliminada por el organismo sin causar problemas ulteriores. La primera prueba con personas se hizo el 9 de noviembre de 1914, en un aula del Instituto Modelo de Clínica Médica. Luis Agote, lejos de los centros científicos más importantes y avanzados, logró resolver el problema de las transfusiones que angustiaba a los miles de médicos reclutados por los ejércitos europeos durante la Primera Guerra Mundial. Fue un gran aporte a la medicina mundial, que contaría desde entonces con un método de transfusión de sangre simple, inocuo y fácil de ejecutar por un profesional idóneo. El periódico estadounidense New York Herald publicó una síntesis del método de Agote y percibió sus proyecciones futuras, afirmando que tendría muchas otras aplicaciones además del tratamiento de hemorragias agudas.
- Ya en nuestra reciente historia las opciones de obtener de la sangre entera (médula ósea, sangre periférica estimulada por factores de crecimiento granulocíticos o sangre placentaria o de cordón umbilical), revolucionó con el fácil acceso a estas 3 fuentes celulares sanguíneas, la terapia celular de la medicina de nuestros días. Así la trasplantología basó sus acciones pioneras y nuestro presente, donde terapias modernas de trasplante celular, más la medicina regenerativa, vienen demostrando en uso clínico e investigación básica y aplicada, relevantes y promisorios tratamientos. Estas 3 fuentes celulares permiten a punto de partida de células pluripotentes sanguíneas recomponer un sistema hematopoyético. De 1950 a nuestros días los avances del conocimiento científico – tecnológico fueron tales, y tan revolucionarios, que apalancaron nuestro presente orientado a la medicina regenerativa, la ingeniería de tejidos y el trasplante hematopoyético moderno, dese estas bases:
- 1950 Jacobson: ratones irradiados con protección esplénica (bazo) que se recuperan.
- 1952 Lorenz: restauración de la hematopoyesis en ratones irradiados con altas dosis y administración de médula ósea singénica.
- 1957 D. Thomas: infusión de células hematopoyéticas en perros.
- 1963 D. Thomas y Mathé: desarrollo clínico del trasplante de médula ósea, más descripción de la enfermedad de injerto contra huésped
- 1964 Dausset: describe el Antígeno de histocompatibilidad (HLA)
- 1967 Van Bekun y de Vries: amplían la descripción fisiopatológica de la enfermedad de injerto contra huésped, como agresión inmunológica de los linfocitos del donante frente a los tejidos del receptor.
- 1975: fuerte desarrollo científico del Grupo Seattle de USA, liderado por el Dr. D. Thomas, luego premio nobel de medicina, en todo lo referente a uso de células madre de la sangre y trasplante (investigación básica y aplicada a la clínica).
Desde los primeros pasos, casi mágicos hasta nuestros días.
Existen referencias de que desde la antigüedad se ponían de relieve las posibilidades terapéuticas de la sangre humana. Durante la época del imperio romano, el naturalista Plinius y los médicos Scribonius Largus y Galen recomendaban su ingestión por vía oral como remedio para controlar algunas enfermedades, principalmente la epilepsia. Se dispone también de testimonios que indican que el descubrimiento de la existencia de la circulación sanguínea por el inglés William Harvey y la identificación de la conexión capilar de las arterias con las venas por el italiano Marcello Malphigi, constituyeron las premisas de los primeros ensayos de las transfusiones. De aquellas experiencias (primeros y verdaderos trasplantes) a las terapias celulares actuales, en escaso tiempo para historia de la humanidad y sus ciencias, nos siguen sorprendiendo.
En febrero de 1665, el anatomista inglés Richard Lower logró la primera transfusión entre animales, al extraer la sangre de la arteria carótida de un perro e introducirla a otro a través de la vena yugular. Dos años después, el cirujano francés Jean Baptiste Denis realizó con éxito la primera transfusión de una oveja a un hombre joven. Esta operación se fue sistematizando por el propio Denis y por el también cirujano alemán Matthäus Gottfried Purmann pero, como es de suponer, en muchas ocasiones ambos fracasaban en su empeño, que a veces llegaba a tener un desenlace fatal. Ello trajo por consecuencia que en 1668, el gobierno de París y la curia pontificia prohibieran terminantemente la práctica de las transfusiones y que con el tiempo el procedimiento fuera quedando prácticamente en el olvido.
Durante el siglo XIX se reiniciaron los intentos de hacer transfusiones sólo en aquellas situaciones en que peligraba la vida de las personas, lo que trajo consigo la realización de muchos trabajos experimentales en ese campo, que culminaron con el logro, por el cirujano inglés James Bludell, de la primera transfusión entre seres humanos. El paciente en cuestión falleció a las 56 horas de haberse transfundido.
Con posterioridad, fue por mucho tiempo un misterio el hecho de que semejante operación fuera tolerada sin consecuencias por algunos individuos, mientras que en la mayoría de los casos ésta provocaba reacciones que conducían al choque y casi siempre a la muerte. Sin embargo, a partir de que el serólogo alemán Paul Ehrlich introdujera el análisis microscópico de la sangre,pudo el bacteriólogo austriaco Karl Landsteiner despejar la incógnita, al demostrar, primero mediante la experimentación con animales, que tal intolerancia se debía a una aglutinación de los eritrocitos. Posteriormente comprobó que el mismo principio regía para los humanos. En la célebre primera observación que hiciera él mismo acerca de su trabajo titulado Sobre el conocimiento de los efectos antifermentativos, líticos y aglutinantes del suero sanguíneo y de la linfa, Landsteiner estableció que el “suero de personas sanas no sólo aglutina los glóbulos sanguíneos de los animales, sino también muchas veces el de sus semejantes. Queda ahora por determinar si este fenómeno tiene su explicación en la existencia de diferencias individuales congénitas, o es causado por factores externos que pudieran hasta ser de origen bacteriano.”
Después de un tiempo dedicado al estudio de esta problemática, Landsteiner dio a conocer a la comunidad científica que la intolerancia de muchos individuos a las transfusiones estaba genéticamente condicionada por sus grupos sanguíneos y que no tenía nada que ver con la influencia de factores externos. Para demostrar su afirmación, se basó en los resultados de los experimentos que hizo con la sangre de 6 hombres sanos (incluido él mismo) y la de 6 mujeres embarazadas con sus respectivas placentas.
En un trabajo que publicó en 1901, puso de manifiesto sus observaciones de un modo conciso: “En un número de casos pertenecientes a un grupo (A), su suero reacciona a los glóbulos sanguíneos de otro grupo (B), pero no a los de su propio grupo, mientras que los glóbulos de los integrantes del grupo A obtienen similar respuesta del suero de los del grupo B. En un tercer grupo (C), el suero puede aglutinar los glóbulos de los grupos A y B, aunque el suero de éstos no responde a los glóbulos del primero”.
La cita anterior caracteriza la definición actualmente vigente de los grupos sanguíneos A, B y O – el grupo denominado C por Landsteiner, se identifica como grupo O desde 1910 -, y por otra parte, pone en claro que un individuo del grupo C = O es un donante universal, pues puede dar una determinada cantidad de su sangre a cualquier receptor sin que éste sufra trastornos producto de la transfusión.
Un cuarto grupo sanguíneo clásico fue descubierto en 1902 por Alfred von Decastello y Adriano Sturli, 2 colaboradores de Landsteiner. En un principio, ambos científicos lo llamaron “grupo de los sueros sin identificar“, a modo de caracterizar su deficiente capacidad aglutinante. El nombre de AB, con el que hoy se conoce este grupo, fue propuesto en 1910 por Emil Freiherr von Dungern y Ludwik Hirszfeld, del Instituto de Investigaciones del Cáncer de Heidelberg. Ellos fueron también los que sugirieron el cambio del nombre al grupo C por el de O y los que demostraron que la transmisión hereditaria de los grupos sanguíneos obedece a la Ley de Mendel.
A pesar del descubrimiento del sistema ABO de los grupos sanguíneos, continuaron produciéndose en ocasiones episodios de hemólisis en las transfusiones, y resulta particularmente impresionante el hecho de que en 1940, cuando ya contaba 72 años de edad, Landsteiner lograra descubrir la existencia del factor Rhesus, conjuntamente con Alexander Salomon Wiener. Este aglutinógeno, conocido generalmente como factor Rh, se convirtió muy rápido en un recurso imprescindible para la determinación de los grupos sanguíneos y para evitar la producción de reacciones hemolíticas. Poco tiempo antes de la muerte de Landsteiner, se publicaron los resultados de un estudio hecho por él y Wiener acerca de la transmisión hereditaria del factor Rh.
En estos apuntes no puede tampoco dejar de mencionarse el descubrimiento de Landsteiner y Philip Levine de otros 3 factores sanguíneos humanos, a los que llamaron M, N y P y que aún se utilizan en el diagnóstico y prevención de ciertas situaciones poco frecuentes de intolerancia a las transfusiones. Dicho hallazgo, que tuvo lugar en 1927, llevó a Landsteiner a la conclusión de que cada persona tiene características serológicas individuales y específicas. Con sus trabajos para encontrar la explicación a la aglutinación de los eritrocitos, tuvo además la oportunidad de ser el primero en discernir el fenómeno de la autohemólisis, responsable de las anemias hemolíticas por autoinmunidad.
El descubrimiento de los grupos sanguíneos humanos fue un motivo más que justificado para que Landsteiner fuera merecedor del Premio Nobel de Medicina y Fisiología, el cual recibió en 1930. Además de todos los hallazgos de este científico antes descritos, los métodos por él desarrollados para la caracterización inmunológica de ciertas enfermedades como las hemólisis autoinmunes, la hemoglobinuria paroxismal nocturna, la sífilis y la poliomielitis, son todavía de gran importancia para la investigación y el diagnóstico en el campo de la inmunología.
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Algunas Preguntas Frecuentes
¿Cuánto tiempo pueden conservarse las células madre?
La ciencia referida al almacenamiento criogénico indica que las muestras deberían conservar sus propiedades originales indefinidamente. Estudios realizados sobre muestras almacenadas hace veinte años, comprobaron que no se manifiesta ninguna diferencia entre las mismas.
¿Cuál sería el uso principal que podría darse a estas células?
Las células madre de cordón umbilical, son utilizadas principalmente como una alternativa al transplante de médula ósea, con el fin de regenerar el sistema inmunológico y sanguíneo de pacientes tratados con quimioterapia u otros tratamientos radiactivos para destruir células cancerígenas.
¿En cuánto tiempo pueden estar disponibles esas células para ser utilizadas, por ejemplo, en un transplante?
Las células estarán disponibles en cuanto el paciente las necesite, bajo supervisión del profesional médico interviniente en el transplante.
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